
Entre los datos que se expusieron durante la primera audiencia, testigos relataron que el docente acusado en San Sebastián había advertido a sus alumnos por correo electrónico sobre la confidencialidad de ciertas conversaciones mantenidas con ellos, advirtiendo consecuencias legales en caso de difusión. Esta medida tuvo lugar tras difundirse que mantenía comunicaciones de contenido sexual con menores a través de una cuenta falsa en la red social Instagram. Según detalló el medio 20minutos, la investigación judicial aborda la presunta oferta de dinero o regalos de parte del docente a tres menores de edad, dos de ellas alumnas suyas en un centro de Irun (Gipuzkoa), a cambio de favores sexuales.
De acuerdo con la información publicada por 20minutos, en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Gipuzkoa se escucharon testimonios de un agente de la Ertzaintza encargado de la investigación, así como de un inspector del Departamento vasco de Educación, dos profesoras y la directora del centro donde estudiaban las menores, además de una de las presuntas víctimas en declaración a puerta cerrada. Las otras dos presuntas afectadas tienen previsto declarar en la segunda jornada, junto con el docente procesado.
Durante la vista oral, el ertzaina explicó que las autoridades tuvieron conocimiento de los hechos cuando varias menores alertaron a algunos profesores por sentirse incómodas ante el comportamiento del procesado. El agente detalló que el docente empleaba un perfil falso en Instagram para contactar a las adolescentes y entablar mensajes en los que se mezclaban bromas con cuestiones de contenido sexual. Ejemplificó esta conducta con preguntas como si habían visto la película ‘50 sombras de Grey’, así como comentarios sobre su aspecto físico, entre ellos elogios explícitos.
El agente de la Ertzaintza manifestó ante el tribunal que, al revisar las conversaciones en Instagram tras la incautación del teléfono móvil del acusado, observaron coincidencias con los pantallazos que poseían las denunciantes, aunque algunas partes de las conversaciones se habían eliminado. Por otra parte, expuso que el profesor, desde su correo institucional, remitió un mensaje a 15 estudiantes donde recalcaba la privacidad de las comunicaciones y advertía que la difusión de esas interacciones podría acarrear consecuencias legales.
Según publicó 20minutos, algunas estudiantes consideraron las conversaciones como bromas, mientras que otras manifestaron que el lenguaje utilizado no se correspondía con la relación entre un docente y sus alumnas. Además, el agente señaló la existencia de una carta de tres páginas firmada por el acusado en la que denunciaba una supuesta trampa organizada por parte de las alumnas.
El inspector del Departamento de Educación intervino durante la sesión para informar que en el curso 2023-2024 el acusado impartía clases en tercero y cuarto de la ESO, así como en un programa específico dirigido a estudiantes con dificultades, considerados especialmente vulnerables. Informó también que en 2018 el acusado había sido objeto de un expediente disciplinario en otra institución por “conducta inadecuada y mala praxis”.
Una docente del centro de Irun declaró que el 15 de diciembre de 2023 un alumno y una alumna menores de edad le comunicaron que el profesor tenía una cuenta falsa bajo otro nombre en Instagram. Por medio de esa cuenta, describió la profesora, el procesado enviaba mensajes sexuales, ofrecía dinero a cambio de besos o ofrecía comprar regalos, además de sugerir que le acompañasen a su vehículo. Ante esta situación, la docente consultó a la directora, quien recomendó que si las estudiantes lo consentían, le entregaran pruebas de las conversaciones mantenidas.
Otra profesora del centro corroboró la versión de la existencia del perfil falso. Relató que en diciembre de 2023, antes del receso navideño, tres alumnos le mostraron capturas de pantalla de mensajes en Instagram, en los cuales el acusado ofrecía a una menor ser su “sugar daddy”. La estudiante respondió, mencionando el nombre del docente, que tal propuesta le parecía extraña dado su vínculo como profesor. Más adelante, la profesora se preocupó por el impacto emocional en la menor, quien le manifestó sentir miedo porque el docente conocía su domicilio. Posteriormente, la docente supo que el acusado había tenido problemas previos relacionados con conductas similares en otros centros educativos.
La directora del instituto a donde concurrían las presuntas víctimas informó que dos profesoras le explicaron que varias alumnas recibían mensajes a través de Instagram, supuestamente enviados por el profesor. Agregó que el acusado había remitido un correo electrónico a su alumnado insistiendo en la no difusión de dicha información y aduciendo que había consultado a un abogado por posibles consecuencias legales. La directora trasladó los mensajes en cuestión a la Ertzaintza, siguiendo el protocolo previsto para incidentes sucedidos en Internet dentro del ámbito escolar.
El medio 20minutos reportó además que el orientador del centro mencionó que el docente mantenía una actitud muy cercana hacia el alumnado. Según explicó, recibió quejas sobre comentarios realizados por el acusado acerca del físico de algunas estudiantes.
Antes de la audiencia, el fiscal del caso, Jorge Bermúdez, se refirió ante los medios a los argumentos del acusado, quien sostiene que por tener un carácter abierto lograba mayor cercanía con las alumnas, negando tener responsabilidad por ese empeño. Según la Fiscalía, esta conducta supera el límite entre la flexibilidad en la relación pedagógica y la entrada en un entorno sexualizado. El Ministerio Público imputó cuatro tipos de delitos en este caso, uno de los cuales se plantea como alternativa en función de la valoración de las pruebas.
El principal de los delitos por el que se procesa al docente es el de inducción a la prostitución, por el cual la Fiscalía solicita cinco años de prisión por cada víctima. En caso de que la Audiencia no considere acreditada la intención de llevar a las menores a un entorno de prostitución, se contempla como calificación alternativa el delito de intentar inducir a las menores a mantener conversaciones inapropiadas propias de una relación profesor-alumna, para lo que se pide una pena notablemente menor. Además, se le imputan delitos de acoso a menores en Internet, con una petición de dos años y medio de cárcel, y amenazas y coacciones, por el que el fiscal solicita una pena de más de un año.
El fiscal enfatizó que la acusación mantiene el enfoque en la protección de los menores, por lo que la petición de las penas suma más de 20 años de prisión. La Fiscalía, según aseguró Bermúdez citado por 20minutos, actúa bajo el principio de defensa de la integridad sexual de las presuntas víctimas y del respeto al marco jurídico.


