La temporada taurina de Villena se estrena con la puerta grande del local Rodrigo Villalón

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Andrés Verdeguer

Villena (Alicante), 22 mar (EFE).- La centenaria plaza de toros de la localidad alicantina de Villena, ahora cubierta y plurifuncional, ha afianzado su actividad taurina en los últimos tres años y por primera vez ha programado un festejo a estas alturas del calendario.

Ha sido una novillada sin picadores que servía para la presentación en su tierra vestido de luces del alicantino Rodrigo Villalón Alonso, que por vía materna también es de Villena. Con medio aforo en los tendidos, sobre los 1.500 espectadores, Rodrigo Villalón abrió una cariñosa puerta grande de Villena.

La tarde empezó convencida. El turno de quites del primero ya tuvo miga. Julio Aparicio se expresó por delantales muy personales, cargando la suerte, e Israel Guirao, se vio obligado a responder por tafalleras y gaoneras con gran aplomo.

Este Flamenco de Alcurrucén, castaño oscuro y acapachado de cuerna, se aferró al piso y hubo que llegarle mucho a partir de banderillas. Israel Guirao lo ligó de rodillas para empezar fuerte su faena.

Y sin inercias, lo cosió perfecto a las telas por ambas manos, con ligazón absoluta y ya se quedó entre los pitones en un parón increíble, propio de torero grande, donde prodigó los circulares invertidos y se dejó rozar las lentejuelas. En la suerte suprema el novillo ni se movió.

Guirao se llevó el peor lote. Con el cuarto, manso, rajado y siempre renuente, Israel Guirao dio una lección de temple, valor y pasmosa inteligencia para torear, conducir y rematar muletazos en espacios inverosímiles.

De impacto el inicio, cuando el manso se le vino mientras brindaba al público e improvisó en décimas de segundo: soltó la montera, desplegó la muleta y con la izquierda se lo cambió por la espalda. La suficiencia para invertarse la faena fue insultante y hasta logró cuajar mandonas series sobre ambas manos. Con la espada el manso se puso imposible, sonaron dos avisos antes de cazar de la estocada definitiva.

Julio Aparicio es bisnieto de la figura del toreo del mismo nombre que revolucionó la Valencia taurina a partir de 1949 y 1950. En su primero demostró muy buena expresión y capacidad para acompañar y empujar las embestidas con cintura y muñecas y, sobre todo, cuajar señoriales pases de pecho.

Este eral, Clarín, de la familia de los músicos de Alcurrucén, tuvo profundidad por ambos pitones de principio a fin. El premio quedó en discretas palmas tras el fallo a espadas.

El quinto, segundo, para Aparicio, mantuvo una pastueña embestida, con gran fijeza y mejor humillación. Chalinito, que así se llamaba el de Alcurrucén le permitió a Julio Aparicio conseguir buenos pasajes al natural, con el cite muy en corto y rematando atrás, en la cadera, y sobre todo, de nuevo bordar los pases de pecho, en los que volvió a destacarse. Tras dos pinchazos y estocada caída cortó una oreja.

Para Rodrigo Villalón esta era una fecha especial. Alicantino de nacimiento, pero de Villena por vía materna, se presentaba en la capital del Alto Vinalopó y su renovada plaza de toros. Brindó su primer eral al abuelo.

El alcurrucén, noble y con el punto de mansito para irse muy largo en cada muletazo, le permitió torear ligado con buen encaje, sobre todo en las primeras series, cuando mayor fue su celo. Cobró la estocada a la segunda y cortó la primera oreja de la tarde.

Junto al quinto, el sexto fue el otro buen eral de la tarde. Boyante y con un tranco excelente, permitió a Villalón enganchar los muletazos con largura y cimbrear con gusto la cintura. Lo mejor, al natural, lo hizo ya mediada la faena cuando logró prolongar los muletazos.

Cazó la estocada a la primera, pero se atascó con el descabello. Al final, oreja y cariñosa puerta grande para Rodrigo Villalón.

FICHA DEL FESTEJO: Seis erales de Alcurrucén bien presentados, nobles, pero con predomimio de mansedumbre. Los de más clase y fondo bravo, quinto y sexto.

Israel Guirao, de blanco y plata: cuatro pinchazos y estocada (ovación tras aviso); cinco pinchazos y estocada (palmas tras dos aviso).

Julio Aparicio, grana y oro: dos pinchazos y estocada (palmas tras aviso); dos pinchazos y estocada caída (oreja tras aviso).

Rodrigo Villalón, burdeos y azabache: pinchazo, estocada y descabello (oreja tras aviso); estocada y cinco descabellos (oreja tras aviso).

Aforo media plaza (unos 1.500 espectadores).EFE

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