El cribado renal detecta daño oculto en un 40 % de pacientes sin síntomas

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Pamplona, 12 mar (EFE).- Un estudio realizado por la Clínica Universidad de Navarra (CUN) entre 2.400 adultos sanos revela que cerca del 40 % presenta riesgo moderado o alto de enfermedad renal sin haber sido diagnosticado.

La investigación muestra que, aunque la mayoría de los participantes (62 %) fue clasificado como de bajo riesgo, cuatro de cada diez presentaban alteraciones compatibles con daño renal incipiente, sin conocimiento previo de su situación.

Según apunta en una nota la directora del Servicio de Nefrología de la CUN, Nuria García, “la enfermedad renal crónica (ERC) es silenciosa. En Europa, más del 90 % de los casos pasan desapercibidos en sus fases iniciales. Este retraso en el diagnóstico impide aplicar medidas eficaces para frenar su progresión y aumenta el riesgo de complicaciones cardiovasculares”.

La ERC mantiene una estrecha relación con patologías muy prevalentes, como la diabetes, la hipertensión, la obesidad o la enfermedad cardiovascular, y su presencia empeora el pronóstico global de los pacientes, incrementando el riesgo de mortalidad.

En este estudio, el equipo médico ha confirmado que la obesidad es un factor determinante, ya que el índice de masa corporal se asoció de forma independiente con un mayor riesgo de progresión de la ERC. “Los jóvenes con obesidad son el grupo en el que con más frecuencia se detectaron signos de alarma, como la hiperfiltración y presencia de proteínas (albúmina) en orina por encima de lo normal”, apunta.

Los resultados de este cribado realizado entre pacientes de la Clínica en Pamplona apuntan a que el deterioro renal puede comenzar mucho antes de lo que habitualmente se reconoce, lo que refuerza la necesidad de revisar las estrategias de detección precoz e incorporar pruebas simples también en población aparentemente sana, como recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“Los riñones desempeñan funciones esenciales para la salud general: eliminan sustancias de desecho, regulan la presión arterial, mantienen el equilibrio de la sangre y participan en la formación de glóbulos rojos y la activación de la vitamina D”, dice la experta.

La OMS considera la ERC como una amenaza sanitaria global, destacando que afecta a cerca del 15% de la población mundial, que presenta altas tasas de infradiagnóstico y que podría convertirse en la quinta causa de muerte en el mundo en 2050. EFE