Málaga, 11 mar (EFE).- La directora Marta Matute ha llevado a la pantalla su propia experiencia personal de la demencia que sufrió su madre y el impacto en las relaciones familiares en su primer largometraje, 'Yo no moriré de amor', que ha presentado este miércoles en la sección oficial del Festival de Málaga.
"La intención de la película es acompañar a las personas que están pasando por una situación parecida. Era importante mostrar los momentos en los que me sentía sola, el sentimiento de culpa o querer que acabara ya. Me habría gustado ver una película en la que al personaje le pasara lo mismo que a mí", ha afirmado Matute.
Quería ser "muy fiel" a lo que ella había vivido, y por eso la protagonista, Claudia, "bebe mucho" de su experiencia, aunque la directora asegura que tiene "la memoria arrasada" del periodo de la enfermedad de su madre, que se prolongó desde que ella tenía 18 años hasta los 27.
"Casi no tengo recuerdos, pero mantengo una biblioteca emocional muy fuerte, y tenía claro lo que quería contar y con qué tono lo quería contar", ha añadido.
Lo que más le "emociona" es la propuesta "muy contenida" de la película, porque en esta familia que, como la suya, es "poco comunicativa y poco afectuosa, pese a la distancia entre ellos, empiezan a empatizar y aparecen momentos muy bellos".
Otro objetivo era plasmar "la sensación de que el tiempo se estancaba en esa casa" y trabajar en la evolución de la protagonista "a través de la mirada, porque al principio es huidiza de lo que está pasando y, conforme empatiza con el resto, la mirada hacia la familia va cambiando".
Su "alter ego" en la pantalla es interpretado por la actriz Júlia Mascort, que considera que trabajar en los antecedentes "es fundamental para estar libre en el rodaje", por lo que es recomendable ir al rodaje "con la mente llena de un universo creativo lo más detallado posible".
Sonia Almarcha, que encarna a la madre, ha explicado que trabajó previamente junto a la directora, visitó varias asociaciones de personas que sufrían demencia frontotemporal y conoció durante cuatro meses a grupos de enfermos que la padecían "en estado leve, moderado y grave".
"La gente nos abrió las puertas, estaban encantados de que estuviéramos allí y de que se contara eso, y Marta me enseñó vídeos y fotos de su madre y me llevó a su casa a estar con su padre, que ahora está pasando por esa demencia", ha agregado Almarcha. EFE
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