Madrid, 11 mar (EFE).- El Museo Lázaro Galdiano se ha llenado de trajes y tocados coloridos y estrambóticos fruto de la colaboración del diseñador Manuel Fernández y artistas como Ouka Lele, Eduardo Úrculo, Manolo Valdés o Agustín Ibarrola.
La exposición ‘Fashion Art’, que se puede visitar hasta el 12 de abril, presenta 25 vestidos diseñados por Fernández y pintados y decorados por artistas, que los han utilizado como lienzos y convertido en verdaderas obras de arte.
El proyecto, que comenzó a gestarse en 1998, no solo cuenta con la colaboración de artistas españoles, sino de todo el mundo; como la peruana Grimanesa Amorós, la panameña Olga Sinclair, el francés Charles Villeneuve, de Francia, o el japonés Teruhiro Ando, entre otros.
“La idea se me ocurrió en 1998, pero no despegó del todo hasta que en los 2000 convencí a Manolo Valdés de que pintara uno de mis diseños cuando despegó el proyecto. A partir de ahí fue todo más fácil”, explica Fernández en conversación con EFE.
Así, nada más entrar en la exposición, el visitante se topa con el vestido ‘Burbujas’ (2006), obra de Luis Gordillo inspirada en el reciclaje, o con un elegante traje blanco manchado con pintura negra, ‘Chapapote’ (2007) de Rafael Canogar.
Los trajes se completan con vistosos tocados de plumas, flores, retazos de tela, abalorios e incluso cáscaras de pistachos, realizados por la sombrerería sevillana Vivascarrión Artimilliners, los sombrereros favoritos de Rossy de Palma o Cristina Pedroche.
“Todos estos trajes hacen referencia a temas de los Objetivos de Desarrollo del Milenio como el medio ambiente, la libertad, los derechos humanos, pero tengo hasta 300 de otros tantos artistas”, señala.
Fernández subraya también que los trajes son elaborados en talleres que cumplen una misión social como dar trabajo a las viudas de militares en Colombia, o madres solteras o reclusas en Puerto Rico.
En España colabora con diferentes ONG para quien imparte talleres de formación para víctimas de la trata, jóvenes con discapacidad intelectual y personas en situación de riesgo de exclusión, que aprenden y forman parte de un proyecto artístico como medio de inserción social y desarrollo personal. “He visto el poder transformador del arte y la moda en la vida, en la creación de comunidad”, asegura. EFE

