Medio siglo después de la proclamación de la RASD, los saharauis siguen sin haber visto materializado su Estado

Cincuenta años han transcurrido desde el anuncio fundacional apoyado por el Frente Polisario, mientras continúan sin resolverse el control territorial, el reconocimiento global y la celebración del referéndum pendiente avalado por Naciones Unidas para definir la soberanía definitiva

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La Organización de la Unidad Africana incorporó a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) como miembro en 1984, lo que provocó la salida de Marruecos de esa institución; Marruecos retornó recién en 2017 a la actual Unión Africana. Sin embargo, cinco décadas después de la proclamación fundacional apoyada por el Frente Polisario, la situación de la RASD y del territorio del Sáhara Occidental permanece sin resolverse en aspectos clave como el control territorial, el reconocimiento pleno por la comunidad internacional y la celebración del referéndum sobre la soberanía, que cuenta con el aval de Naciones Unidas pero sigue sin concretarse. Según reportó Europa Press, la proclamación de independencia en 1976 y los sucesos posteriores han configurado un conflicto persistente cuya resolución continúa pendiente.

El 27 de febrero de 1976, la RASD fue declarada por el Frente Polisario en Bir Lehlu, un campamento cercano a las fronteras con Argelia y Mauritania. Esta acción buscaba englobar los territorios que hasta ese momento componían el Sáhara español. España había pactado su retirada definitiva para el día siguiente, en cumplimiento del Acuerdo Tripartito de Madrid, firmado en noviembre de 1975 junto a Marruecos y Mauritania. De acuerdo con Europa Press, el acuerdo estipulaba la institución de una administración temporal y la transferencia de responsabilidades a la Yemáa, la asamblea creada por España, en la que participarían Marruecos y Mauritania.

El anuncio de la independencia afirmaba: “Convencidos de que todos los pueblos tienen un derecho inalienable a la libertad absoluta, al ejercicio de su soberanía y a la integridad de su territorio nacional”, y solicitaba a la comunidad internacional el reconocimiento de la nueva nación, expresando el deseo de mantener relaciones de respeto y cooperación con otros Estados. El Uali Mustafá Sayed, uno de los fundadores del Frente Polisario, asumió inicialmente la presidencia de la RASD, pero falleció poco después en un enfrentamiento con fuerzas mauritanas, según consignó Europa Press.

La retirada española y la consiguiente proclamación de la RASD no se produjeron en un vacío geopolítico. Antes de eso, el 14 de noviembre de 1975, Marruecos había organizado la “Marcha Verde”, donde cientos de miles de ciudadanos cruzaron al Sáhara Occidental, reclamando el territorio a iniciativa del rey Hassán II. España, Marruecos y Mauritania firmaron entonces el Acuerdo Tripartito, que estipulaba el establecimiento de una administración interina, pero previamente, el presidente de la Yemáa ya había declarado lealtad a Hassán II de Marruecos. Al reunirse la Yemáa el 27 de noviembre, optó por su propia disolución y reconoció al Polisario como única autoridad del pueblo saharaui.

Con la progresiva ocupación militar, las tropas marroquíes avanzaron hacia El Aaiún y Villa Cisneros (hoy Dajla) antes de que terminara la presencia española en el territorio. El delegado del Polisario en España, Abdulah Arabi, explicó a Europa Press que el nacimiento del Estado saharaui respondió a un vacío jurídico originado tras la retirada del último soldado español. Madagascar fue el primer país en reconocer oficialmente a la RASD, el 28 de febrero de 1976, seguido por Argelia el 6 de marzo. Argelia desde entonces se ha consolidado como el principal aliado del Polisario en el plano internacional.

En total, ochenta y cuatro países, la mayoría africanos, han reconocido a la RASD en algún momento, aunque algunos han revocado ese reconocimiento y han desarrollado una relación más estrecha con Marruecos tras la intensificación de la diplomacia marroquí en torno a la cuestión saharaui, detalló Europa Press. España, por su parte, jamás reconoció formalmente como Estado a la RASD y, en marzo de 2022, apoyó abiertamente el plan de autonomía marroquí propuesto en 2007, calificándolo de “la base más seria, creíble y realista” para la resolución del conflicto, informó el medio español.

Tras la proclamación de la RASD, se produjo una guerra entre el Polisario y los dos países que se habían repartido el territorio, Marruecos y Mauritania. Mauritania firmó un acuerdo de paz con el Polisario el 5 de agosto de 1979 y renunció a sus pretensiones territoriales, lo que permitió a Marruecos anexarse esa parte del Sáhara. Las hostilidades continuaron hasta que el 6 de noviembre de 1991 se acordó un alto el fuego que se mantuvo vigente hasta el 14 de noviembre de 2020, fecha en que el Polisario lo consideró roto debido a una operación militar marroquí en El Guerguerat, al sur, para desbloquear una carretera.

A raíz del quiebre del alto el fuego se han registrado enfrentamientos y ataques esporádicos, según señaló Europa Press, tanto entre las fuerzas del Polisario como las marroquíes. El delegado saharaui denunció el uso de drones armados, afirmando que han sido dirigidos no solo contra combatientes del Polisario, sino también contra civiles mauritanos, argelinos y saharauis.

En 1991, la ONU aprobó la creación de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO) cuyo objetivo es supervisar el alto el fuego y organizar una consulta para determinar el futuro político del territorio. MINURSO ha visto su mandato renovado periódicamente, la última vez en octubre de 2023, sin que hasta ahora se haya celebrado el referéndum. Europa Press citó a Abdulah Arabi, quien sostuvo que esa consulta está prevista para concluir el proceso de descolonización abandonado por España y que, según el Derecho Internacional, constituye la única vía reconocida para que una población decida su destino.

En la actualidad, el Frente Polisario controla en torno a un 20% del antiguo territorio saharaui, mientras Marruecos domina alrededor del 80%, donde se concentran los recursos naturales más relevantes del Sáhara Occidental. El Polisario alega que la explotación de esos recursos por parte de Marruecos ha servido para presionar políticamente a países como España y Francia, según publicó Europa Press.

En cuanto a la realidad demográfica, los saharauis suman aproximadamente medio millón de personas, distribuidas entre los campos de refugiados de Tinduf, donde el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) estimaba 173.000 residentes en 2024, los habitantes de las zonas bajo control marroquí y miembros de la diáspora. Europa Press recoge que Abdulah Arabi argumentó que existen naciones aún más pequeñas que la saharaui y que funcionan sin problemas, subrayando en sus declaraciones la continuidad del esfuerzo de su pueblo por alcanzar los objetivos políticos perseguidos desde la fundación de la RASD.

A pesar de la prolongada duración del conflicto y los desafíos que enfrenta, el Frente Polisario mantiene su compromiso con las negociaciones y la vía pacífica, aunque reitera su disposición a seguir luchando por el reconocimiento y la soberanía saharaui. Las nuevas generaciones dentro de la población saharaui, según destacó Arabi en reportes de Europa Press, muestran exigencias y reivindicaciones crecientes ante la falta de avance hacia la solución definitiva del estatus del Sáhara Occidental.