Hallan fósiles que revelan la coexistencia y posible hibridación de lince ibérico y boreal

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Bilbao, 20 feb (EFE).- El análisis de fósiles hallados en la sima de Serpenteko, en el Valle de Erro (Navarra), ha confirmado la presencia histórica del lince boreal en el norte de la Península y ha aportado nuevas evidencias sobre la coexistencia y la posible hibridación con el lince ibérico hace miles de años.

Así lo ha desvelado un estudio liderado por investigadores de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), en el que también han participado el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), la Universidad del País Vasco y la Sociedad de Ciencias Aranzadi, y que ha sido publicado en la revista 'The Anatomical Record'.

Esta investigación ha ofrecido "claves inéditas" sobre la historia evolutiva de estos grandes felinos europeos, según ha informado este viernes el centro académico madrileño.

El estudio ha analizado los restos fósiles de tres linces hallados en la Sima de Serpenteko, con una antigüedad comprendida entre 10.500 y 412 años, bajo la supervisión de Nuria García, catedrática del Departamento de Geodinámica, Estratigrafía y Paleontología de la UCM.

Los investigadores recopilaron y analizaron una muestra completa de ejemplares actuales de lince boreal (Lynx lynx) y lince ibérico (Lynx pardinus), comparándolos con los fósiles recuperados en el yacimiento.

Un estudio previo de ADN mitocondrial, que se transmite exclusivamente por vía materna, había atribuido los restos a la especie boreal, pero los nuevos análisis anatómicos confirmaron esa asignación solo en dos de los individuos, mientras que el tercero presentaba características morfológicas propias del lince ibérico, pese a que su ADN era de tipo boreal.

Según la investigadora María Teresa Pérez, primera autora del artículo, este resultado abre la puerta a la hipótesis de la hibridación entre ambas especies, ya que el hecho de que el tercer ejemplar presentara rasgos anatómicos compatibles con el lince ibérico sugiere que pudo ser descendiente de una madre boreal y un padre ibérico.

Aunque estudios recientes ya habían demostrado que se produjeron cruces entre ambas especies en el pasado reciente, hasta ahora no se había identificado ningún resto fósil atribuible a un individuo híbrido, y futuros análisis de ADN nuclear serán determinantes para confirmar esta posibilidad.

Los investigadores han destacado la importancia de que el resto más antiguo del yacimiento ha sido asignado al lince ibérico en un territorio que, en ese periodo, estaba ampliamente ocupado por el boreal, lo que permite plantear, por primera vez en la Península Ibérica, la cohabitación de ambas especies en el norte, una situación ya documentada en otros enclaves del ámbito mediterráneo. EFE