El PP da por amortizada a una Yolanda Díaz "achicharrada" a la que "despellejan" sus propios compañeros de Sumar

La vicepresidenta segunda enfrenta duras críticas de la oposición, que le reprocha haber perdido influencia política y ser blanco de ataques en su propio grupo, mientras cuestionan su papel ante la creciente presión interna y externa en el Ejecutivo

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Según palabras del portavoz adjunto del Grupo Popular en el Congreso, Jaime Olano, la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, afronta un momento especialmente complejo, dentro y fuera de su propio grupo político. Olano, durante la sesión de control al Ejecutivo en la Cámara Baja, expuso que en la formación Sumar sus propios compañeros la “despellejan” y destacó que, tras la llegada de Díaz al frente del proyecto, el partido “ha hecho desaparecer y se ha convertido en un Airbnb en el que cada día hay alguien saliendo por la puerta”. Este señalamiento sirvió para abrir una intervención en la que el diputado del PP, en palabras recogidas por el medio original, puso en duda el futuro político de la ministra y su relevancia actual en el Ejecutivo, estableciendo como noticia principal la dura ofensiva verbal del principal partido de la oposición contra la figura de Díaz en las Cortes.

En el transcurso de esta sesión, y según informó la fuente, las críticas se dirigieron a la falta de constancia de Díaz en las formaciones por las que se ha presentado a las elecciones. El propio Olano subrayó que “nunca se ha presentado dos veces en las elecciones por el mismo partido”, lo que en su interpretación indica cierta inestabilidad en los principios políticos de la dirigente. Añadió que, en su criterio, tras su paso por diversas formaciones políticas, estas acaban “desapareciendo” y sus compañeros “la despellejan”, aplicando ese razonamiento al contexto que vive hoy Sumar.

En un tono que el medio consideró inusualmente directo, Olano manifestó que Díaz “llegó para ensanchar la extrema izquierda y ha terminado achicharrada por el PSOE más extremista”. Para ejemplificar los supuestos errores de la vicepresidenta, el portavoz adjunto del PP enumeró una serie de acciones del Gobierno que, según él, contradicen los valores previos de Díaz o afectan negativamente a diversos sectores de la población.

Entre las acusaciones, señala que Díaz apoyó un aumento del presupuesto para defensa que anteriormente se comprometió a impedir; también mencionó un supuesto abandono de la causa saharaui, que Díaz había defendido en otro momento, así como la elección de Íñigo Errejón como “mano derecha”, al que calificó como “depredador”. Añadió críticas vinculadas al ámbito social y económico, responsabilizándola de “aceptar que se desguacen los servicios públicos sin decir ni pío”, contribuir a la problemática de la vivienda en España y provocar que “la clase media se sienta más pobre que nunca”.

El medio detalló que Olano extendió las críticas hasta asociar la figura de Díaz con los escándalos de corrupción en el entorno del PSOE y del presidente del Gobierno. Hizo explícita referencia al caso del ex Director Adjunto Operativo (DAO) de la Policía, José Ángel González, acusado de violación, sobre el cual el diputado acusó al Ejecutivo de “encubrir” los hechos, cuestionando públicamente el feminismo de Díaz y preguntándole: “¿Dónde está su feminismo, señora Díaz, detrás del burka?”

El portavoz del PP aprovechó su intervención para dirigirse directamente a la ministra, advirtiendo que “la política exige algo más que sonrisas forzadas”, “palabrería hueca”, “enfados fingidos” o “peticiones de dimisiones fake”, y situando la coherencia y la capacidad de enfrentar situaciones difíciles como condiciones esenciales para ejercer influencia real en el ámbito político. “Cuando se renuncia a ejercer esa influencia real uno deja de ser decisivo y pasa a convertirse simplemente en decorativa”, recalcó Olano, de acuerdo con el relato de la sesión.

Según reportó la fuente original, la respuesta de Yolanda Díaz fue escueta y contenida. La ministra de Trabajo respondió afirmando: “Señor Olano, he aprendido mucho de la reflexión que ha hecho usted y a la pregunta que me ha formulado, le digo que honestamente, sí”. De este modo, limitó su intervención a responder a la única pregunta formal registrada para ella en el orden del día, sobre si considera posible seguir siendo vicepresidenta del Gobierno.

El debate, casi un monólogo del diputado popular, se produjo en un contexto de creciente presión sobre la vicepresidenta, tanto por parte de la oposición como entre los propios compañeros de Sumar, según publicó el medio. También se evidenció en la sesión la tensión interna y externa que atraviesa el Ejecutivo en su conjunto, frente a las acusaciones del PP y los movimientos de otras fuerzas, como el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, que busca aglutinar a partidos de la izquierda soberanista.

El cruce de argumentos en la Cámara reflejó cómo desde el PP se considera a Díaz una figura “amortizada” políticamente y desgastada tras diversos acontecimientos recientes. Mientras tanto, el Gobierno y la propia interesada optan por respuestas breves y por evitar alimentar la confrontación en el plano parlamentario, al menos en este episodio, siguiendo la estrategia de no entrar en debates que plantea la oposición, según relata el medio en su cobertura de la sesión de control.