Un hombre acusa a dos policías de darle una paliza durante un arresto: "Detenedme, pero dejad de pegarme"

El juicio celebrado en Palma enfrenta las versiones de un ciudadano que denuncia agresiones graves durante su detención por violencia de género y la defensa de los agentes implicados, quienes afirman que sólo emplearon la fuerza imprescindible para reducirlo

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El escrito de la Fiscalía relata que la noche del 14 de marzo de 2021, cuando varias patrullas policiales se movilizaron por la alerta de un posible delito de violencia de género en Palma, la intervención derivó en una confrontación que hoy enfrenta en los juzgados tanto a la presunta víctima como a los agentes implicados. Según detalló el medio, durante el juicio celebrado en la Sección Primera de la Audiencia Provincial, se debatió la versión del hombre acusado, quien denunció haber recibido graves agresiones durante el arresto, y la de los policías nacionales procesados, que alegan haber usado únicamente la fuerza imprescindible para proceder a la detención.

De acuerdo con la información publicada, la vista oral comenzó con la declaración del hombre que denuncia la supuesta paliza y que también está procesado por lesionar y causar daños a los agentes durante los hechos investigados. Según su testimonio, esa noche tuvo una discusión con su pareja, aunque aseguró que no la agredió ni la amenazó. Tras separarse, la mujer contactó al 112, extremo que el acusado manifestó desconocer. Poco después, se encontró con un grupo de policías nacionales. El denunciante expuso ante el tribunal que pensó que se trataba de una redada o de una posible sanción por no portar mascarilla, hasta que uno de los agentes, en un tono que describió como alterado, le espetó: “te voy a enseñar a respetar a las mujeres”, y acto seguido comenzó a golpearlo con la porra. Según reportó el medio, el hombre afirmó que intentó únicamente cubrirse para protegerse de los golpes y solicitó reiteradamente que lo detuvieran, pero pidió que cesaran las agresiones. Declaró también que el arresto le causó lesiones en la mandíbula que le dificultaron la alimentación durante tres meses.

El hombre reconoció que tras los golpes se volvió violento e incluso causó desperfectos en el vehículo policial, justificando su reacción por el temor a que agredieran a su familia, que se hallaba presente en el lugar de la intervención. Pese a ello, negó haber iniciado ninguna agresión contra los policías: “Lo último que se me ocurre es dar un manotazo a un agente”, sostuvo en su declaración recogida en la audiencia.

Los agentes implicados, por su parte, defendieron que aplicaron únicamente la fuerza mínima e imprescindible, usando las defensas reglamentarias únicamente sobre las piernas del acusado, y justificaron la actuación por la actitud que calificaron como “chulesca y prepotente” del individuo. El primer agente explicó que los golpes tuvieron como objetivo hacer que el sospechoso perdiera el equilibrio para detenerlo y afirmó que en ningún momento golpeó al arrestado en la cabeza, argumentando que esa zona presenta riesgos graves. “Como mucho, le golpeé en la parte baja de la espalda o la zona lumbar. Nunca tuve intención de lesionar. En toda mi carrera he utilizado la defensa reglamentaria en contadas ocasiones. No es agradable pegar a nadie”, expresó según consignó el medio.

Este mismo agente explicó que, cuando dialogaba con la mujer que llamó para denunciar el caso de violencia de género, vio que el denunciado se aproximaba mostrando una actitud desafiante. Relató que le colocó el brazo en el pecho para solicitarle que guardara la distancia de seguridad y que, sin mediar palabra, el hombre le golpeó en el brazo y, posteriormente, de un impacto en la cara le tiró las gafas.

El segundo agente, que en aquel momento realizaba prácticas profesionales, coincidió con la versión de su compañero. Explicó que emplearon las porras únicamente tras la agresión inicial contra el primer agente y que dirigieron los golpes a las piernas y los glúteos del arrestado con el fin de reducirlo, evitando otras zonas del cuerpo. Así, ambos defendieron que su actuación se mantuvo dentro de los límites pautados por el reglamento y solo buscaron controlar la situación para proceder a la detención.

La Fiscalía solicita una condena de once meses de prisión para los dos policías nacionales, a quienes acusa de delito de lesiones, y pide tres años y dos meses de prisión para el hombre por los delitos de lesiones, daños y atentado contra la autoridad. El Ministerio Público sostiene en su escrito de acusación que los golpes asestados con las defensas reglamentarias por los policías no eran estrictamente necesarios, sobre todo los dirigidos a la cabeza, y que provocaron traumatismos diversos al detenido.

El relato de los hechos en la acusación de la Fiscalía apunta que la entrada de los agentes en acción se produjo tras la llamada de la pareja del acusado al 112 por el supuesto episodio de violencia de género. Cuando los agentes arrestaron al sospechoso, este supuestamente agredió a uno de los policías dándole un manotazo. Una vez en el vehículo policial, el hombre golpeó la luna y la puerta trasera, daños que la acusación valora en más de 200 euros, según publicó el medio.

El desarrollo de la vista mostró la confrontación de versiones: mientras el procesado niega haber agredido a los agentes y afirma haber recibido una paliza injustificada, los policías sostienen que respondieron a una agresión y se limitaron a aplicar una fuerza proporcional para controlar a una persona que, según su relato, presentaba una actitud hostil. La instrucción del caso continúa a la espera de que la Audiencia Provincial de Palma valore los testimonios y las pruebas presentadas para determinar si hubo exceso en la actuación policial o si esta se ajustó a los procedimientos.