Madrid, 15 feb (EFE).- La caza furtiva y la contaminación o directamente la pérdida de sus ecosistemas acorralan al hipopótamo, un animal de imagen bonachona pero comportamiento territorial y agresivo que figura en la lista de especies amenazadas y del que este domingo se conmemora su día mundial.
Con su cuerpo rechoncho y su característico color rojizo, el hipopótamo es el tercer mamífero terrestre más grande del mundo, por detrás del elefante y el rinoceronte, y su nombre significa literalmente "caballo del río" pues así le llamaron los antiguos griegos a raíz de descubrirle en su hábitat.
La conservadora de este tipo de mamíferos en el Zoo Aquarium de Madrid, María Declaux, subraya a EFE su carácter de "animal semiacuático", ya que "necesita zonas pantanosas y humedales para sobrevivir" hasta el punto de que "llega a pasar alrededor de 16 horas al día en el agua", el mismo elemento en el que pueden permanecer hasta cinco minutos sumergidos sin respirar y en el que las hembras dan a menudo a luz a sus crías.
No obstante, se trata de un animal terrestre y herbívoro, por lo que abandona el agua, generalmente a la caída del sol, para alimentarse con una dieta basada en hierbas y pastos.
Declaux recuerda que los humedales se encuentran entre los ecosistemas más deteriorados, aunque "alojan hasta el 40 % de especies de plantas y animales del mundo" y entre otras cosas "ayudan a combatir el cambio climático".
Según datos de la ONU, en los últimos 50 años el planeta ha perdido un 35 % de estos espacios naturales, con un ritmo de desaparición tres veces mayor que el de los bosques, lo que supone un riesgo para la supervivencia, entre otras especies del hipopótamo.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasifica este animal oriundo de África dentro de su Lista Roja como en peligro de extinción, no solo por la degradación de sus ecosistemas, sino porque durante años ha sido presa codiciada por su carne y su piel, pero también por sus colmillos, más valorados que los de los elefantes en los mercados internacionales, pues no amarillean con el tiempo.
Se estima que existen menos de 150.000 ejemplares en libertad en toda el África subsahariana, siendo Zambia y Tanzania los países que cuentan con una mayor concentración de poblaciones de una especie cuya presencia se considera importante para el equilibrio de los hábitats fluviales locales.
Existen dos especies de hipopótamos: el Hippopotamus amphibius o común -el más grande y también el más conocido, con un peso medio que supera las tres toneladas- y el Choeropsis liberiensis o pigmeo -que llega a pesar diez veces menos, tiene hábitos más terrestres y se encuentra en una situación especialmente crítica con su principal población concentrada en Liberia-.
La tonalidad rojiza de los hipopótamos, presente en ambas especies, se debe a que tienen unas glándulas en la piel que secretan una “sustancia oleosa que les protege del sol y también hace de antiséptico para las heridas que puedan tener", ha apuntado Declaux.
A pesar de su apariencia pacífica, se trata de una especie agresiva y peligrosa para el ser humano, con el que no es extraño tenga conflictos al devorar cultivos o invadir zonas habitadas: según distintas fuentes, matan a medio millar de personas anualmente y están considerados entre los animales más feroces del continente africano.
El Zoo Aquarium Madrid es uno de los cuatro puntos en España donde se puede ver ejemplares vivos de este animal: los otros son el Parque de la Naturaleza de Cabárceno (Cantabria), el Bioparc de Valencia y el Bioparc de Fuengirola (Málaga). EFE
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