Logroño, 11 feb (EFE).- El exentrenador de fútbol juzgado en Logroño como presunto autor de abuso sexual y otros delitos subrayó este miércoles en el juicio que no pidió fotos de desnudos a los jugadores, menores de edad, y que todas sus conversaciones fueron “en tono de broma o vacile, inapropiadas viendo estas circunstancias, pero sin intención” sexual.
La Audiencia de La Rioja celebró la segunda sesión de la vista contra un exentrenador del Club Deportivo Varea (Logroño) y exojeador del Club Atlético Osasuna, a quien el fiscal ha rebajado su petición de pena inicial conjunta de 47 años de cárcel a 40 años y 9 meses, como presunto autor de 13 delitos, entre ellos, abuso sexual continuado a menores de 16 años, acoso sexual, pornografía infantil y revelación de secretos.
La acusación particular, que representa al único chico que denunció y tras el que se localizaron a otras siete víctimas, pide 12 años de cárcel; la abogada del Osasuna rechaza su responsabilidad subsidiaria en la indemnización porque los hechos se cometieron fuera de las funciones del acusado para el club; y la defensa exige su absolución.
El procesado recalcó que "nunca jamás" hizo tocamientos a los futbolistas, que tenían entre 15 y 17 años cuando sucedieron estos hechos, entre 2020 y 2022, y que tampoco quedó a solas con los jóvenes.
Recalcó que, por su contrato con el Osasuna, sus funciones eran "ojear, captar y mandar informes", pero no tenía ninguna toma de decisión sobre quién iba al club navarro, por lo que negó que hiciera promesas a los adolescentes sobre posibles contratos.
Al hacer uso de la palabra antes de finalizar el juicio, insistió en su inocencia y recalcó que ni vio, ni tenía constancia de las fotos de menores desnudos que aparecieron en su teléfono, que son "reprochables a cualquier persona".
También declararon dos psicólogas que evaluaron a la primera víctima, quien tiene estrés postraumático tras estos hechos, por lo que precisó tratamiento.
Las expertas indicaron que, al principio, este joven se negó a denunciar y era reacio a relatar los hechos por la "vergüenza" que le provocaron y "un sentimiento de culpa enorme", vinculado a la promesa que le hizo el acusado de conseguir un contrato con Osasuna.
En sus conclusiones definitivas, el fiscal resaltó el "abuso de superioridad" que ejercía el procesado sobre sus víctimas, a las que pedía que borrasen sus conversaciones por la red de mensajería instantánea WhatsApp que enviaba con finalidad sexual.
Para el abogado de la acusación particular, el procesado, "quien no ha reconocido los hechos ni mostrado arrepentimiento", es "un depredador sexual de menores" con antecedentes desde 2015, que "abusó de la confianza" de los futbolistas "con promesas de tener futuro en el fútbol profesional".
La abogada del Osasuna dijo que la mayoría de las conversaciones sexuales con los menores eran fuera de su horario laboral, por lo que el club no debe asumir el pago de 49.000 euros por daños morales a las víctimas que le exige el fiscal como responsable subsidiario.
La defensa insistió en que sólo ha habido "conversaciones subidas de tono, que no encajan" con los tipos penales solicitados, ni con el "castigo" y "reproche" social al que ha sido sometido el acusado. EFE


