
El intercambio de mensajes entre José Manuel Cuenca y la exconsellera de Interior Salomé Pradas, aportados como prueba en el proceso judicial por la gestión de la catástrofe de la dana de 2024, se transformó en uno de los ejes principales del interrogatorio ante la comisión del Congreso. Según detalló el medio, Cuenca compareció este lunes para subrayar que, durante esa jornada en la que la riada dejó 230 víctimas mortales en Valencia, ni transmitió instrucciones a Pradas ni actuó como intermediario para Carlos Mazón, el entonces presidente de la Generalitat de la Comunidad Valenciana.
De acuerdo con la información de la fuente, Cuenca se enfrenta a fuertes cuestionamientos parlamentarios en su segunda comparecencia ante la comisión que investiga la tragedia, tras haber sido llamado nuevamente luego de la entrega al juzgado de los mensajes que intercambió con Pradas ese día. El exjefe de Gabinete, que aún colabora con Mazón en la Oficina de Expresidente, negó las acusaciones de encubrimiento hacia el antiguo mandatario valenciano y reiteró que su actuación se mantuvo en el marco de la legalidad. Así lo manifestó al defender ante los diputados que nunca recibió ni transmitió instrucciones referentes a las decisiones tomadas durante la emergencia.
El medio consignó que la comparecencia de Cuenca estuvo marcada por la controversia en torno a un mensaje enviado a Pradas: “Salo, de confinar nada”. A este respecto, la mayoría de los diputados presentes demandó explicaciones sobre si esa indicación representaba una orden del entonces presidente Mazón. Cuenca, no obstante, enfatizó que se trataba únicamente de una “reflexión” y no de una transmisión de directivas, señalando que buscaba que toda decisión contara con la cobertura legal adecuada. Insistió en que ni Mazón le había dado instrucciones, ni él mismo las había dirigido hacia la responsable de Interior.
Además, José Manuel Cuenca recordó ante el Congreso que Mazón mantenía comunicación constante durante la emergencia y que la consellera Pradas llegó a hablar directamente con el presidente alrededor de las 19:45 horas durante esa jornada crítica. Según reportó el medio, Cuenca volvió a reclamar la ausencia de información decisiva sobre el caudal del Barranco del Poyo, subrayando que sin esos datos resultaba imposible anticipar el desbordamiento y actuar preventivamente para evitar la tragedia.
Diversos portavoces parlamentarios incrementaron la presión sobre Cuenca, un hecho que quedó reflejado en los pronunciamientos de legisladores como Teresa Jordà, de ERC, quien acusó al compareciente de “vacilar” a los parlamentarios y cuestionó la veracidad de sus manifestaciones, indicando que Cuenca había intentado influir en la gestión del envío del mensaje Es-Alert, retrasando posibles medidas de confinamiento. Por el mismo camino, Mikel Otero de Bildu, consideró que el enviado de Mazón se había “entrometido gravemente” en el manejo de la emergencia, vinculando el posible confinamiento a un Estado de alarma, argumento que, según el diputado, podría acarrear responsabilidades legales.
El medio informó que también desde Compromís, la diputada Àgueda Micó cuestionó el rol de Cuenca y criticó percepción de privilegios derivada de su cargo como asesor de Mazón, insinuando que dichos beneficios respondían a un intento de encubrimiento del expresidente. Micó incluso sugirió la posibilidad de consecuencias judiciales para ambos, mientras que desde Podemos, Javier Sánchez Serna expresó su deseo de que Cuenca pasara a ser el “tercer imputado” en el caso según expresó en la comisión.
Durante los intercambios con los comisionados, Cuenca defendió su conducta afirmando que siempre relató los hechos conforme a su experiencia personal, enfatizando: “No es mi propósito separarme de lo que vengo diciéndoles, que es lo que yo viví y lo que yo recuerdo de aquella jornada”. También negó reiteradamente haber mentido en su declaración anterior, realizada el 1 de diciembre, a pesar de las persistentes acusaciones vertidas por los miembros de la comisión.
La investigación en marcha sigue volcada sobre el manejo de la comunicación y la cadena de decisiones durante la catástrofe, centrándose en la responsabilidad de los máximos responsables políticos y sus colaboradores. El debate incluye tanto la pertinencia de las órdenes dadas (o la ausencia de ellas) en una jornada marcada por la falta de información técnica crucial, como la posible supresión de mensajes intercambiados entre Cuenca y Mazón, una cuestión sobre la que los diputados han mostrado especial interés al analizar si podría haber existido un intento de ocultar detalles relevantes para la evaluación de responsabilidades.
El testimonio de Cuenca continuará aportando elementos claves para la comisión del Congreso, mientras la causa penal instruye los hechos en los tribunales y el debate político mantiene activa la demanda de transparencia sobre lo ocurrido en la trágica dana de 2024.
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