El reto de formar la selección cubana de rugby del futuro: la colaboración París-La Habana

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La Habana, 7 feb (EFE).- En medio de un amplio campo de fútbol de La Habana, una decena de niños cubanos se amontona sobre una pelota de rugby. Es una imagen que contrasta con un grupo de jóvenes que, a solo unos metros, juega béisbol.

Desentona, pero también ilusiona. Al menos así lo cree Joel Guillén, primer cubano en jugar profesionalmente en Europa y que actualmente entrena a un equipo de segunda división en Francia.

En entrevista con EFE, Guillén, de 30 años, asegura que no cree que sea una “utopía” que algún día la isla sea también un país de rugby.

“Se puede realizar. Simplemente hace falta dedicarle tiempo y continuidad”, asegura Guillen.

Su presencia en el estadio Eduardo Saborit de La Habana forma parte de un proyecto internacional que busca que, más pronto que tarde, la isla conforme una selección nacional de rugby de nivel.

Guillén ha encabezado esta semana una serie de prácticas y charlas con jóvenes y entrenadores cubanos que buscan formarse en el deporte.

Es todo parte de un programa de cooperación de la embajada francesa en Cuba y el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder).

“El objetivo es crear una academia para niños y niñas de seis a 16 años. Tiene un enfoque de inclusión y de género, porque otro de sus objetivos principales es atraer a las chicas a este deporte”, apunta a EFE Philippe Benassi, agregado de Cooperación Universitaria y Científica de la embajada de Francia en Cuba.

Otra meta será la captación del talento para desarrollarlo en Francia. A pesar de no existir tradición de rugby en la isla, la cantera inicial son jóvenes que ya se desarrollaban en otros deportes, sobre todo en balonmano.

“(Cuba) es un país que tiene atletas históricamente de alto nivel. Tenemos esa cultura del deporte aquí y cuando vemos incluso a los niños o a los jóvenes que vienen a entrenarse, se les ve potencial”, argumenta Guillén, quien emigró a España cuando era un niño.

El hispano-cubano llegó al deporte como una casualidad, pero fue un amor a primera vista. “Siempre he tenido mucha curiosidad por los deportes de contacto. Y una vez un profesor me llamó y me dijo: ‘¿Por qué no pruebas judo o rugby?’. En ese momento, la verdad es que era un deporte desconocido para mí. Empecé a investigar y mirar partidos y me enamoré”, recordó.

Hasta el momento, el proyecto en Cuba cuenta con 75 jugadores de seis a 16 años, con 36 niñas. La meta de las autoridades francesas e insulares es que el número llegue al centenar. EFE

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