Barcelona, 6 feb (EFE).- El Hospital Clínic de Barcelona ha atendido a un centenar de mujeres que han sufrido mutilación genital desde la puesta en marcha hace diez años de su programa de atención a este víctimas, de las que 77 se han sometido a una intervención quirúrgica.
Esta cifra da una idea de la actividad que desarrolla este centro hospitalario a través del circuito público de salud y que va en aumento, según ha destacado este viernes en un comunicado, coincidiendo con la celebración del Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina (MGF).
En concreto, el Clínic ha atendido a 99 mujeres y de estas ha operado a 77. Sólo en 2025, trató a 16 mujeres que solicitaron información, valoración o cirugía de reconstrucción genital tras haber sufrido una mutilación.
Las pacientes proceden mayoritariamente de países donde la mutilación genital femenina sigue siendo una práctica social arraigada, como Senegal, Gambia o Guinea Conakry.
El Clínic fue el primer centro de referencia en este tipo de intervención y trabaja de manera coordinada con los Centros de Atención Primaria y los ASSIR (Centros de Atención a la Salud Sexual y Reproductiva).
El equipo que realiza esta actividad está liderado por Mariona Rius, especialista del Servicio de Ginecología del hospital (Instituto Clínico de Ginecología, Medicina Materno-Fetal y Neonatología).
La jefa del Servicio de Ginecología, Berta Díaz Feijoo, ha subrayado la necesidad de seguir reforzando los circuitos de derivación e información para que "cada vez más mujeres sepan que pueden ser atendidas y escuchadas con criterios clínicos y de respeto".
Rius ha explicado que la gran mayoría de las pacientes no recuerdan cuándo se les practicó la MGF, pero "sí sienten que les ocurre algo que hace que no sean mujeres al 100 %. No entienden por qué se les realizó. Por lo tanto, también existe un componente emocional y psicológico muy importante detrás de este proceso".
Además de la cirugía, el programa del Clínic incluye también una evaluación ginecológica completa y apoyo en educación sexual y psicológica para facilitar la recuperación funcional y emocional tras una ablación. EFE
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