Homenaje al exilio republicano en el Puente Avenida de Irun (Gipuzkoa)

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San Sebastián, 30 ene (EFE).- Las víctimas del exilio republicano que huyeron de la Guerra Civil en 1936 a través del Puente Avenida de Irun (Gipuzkoa) han recibido este viernes un homenaje en esta plataforma peatonal que une España con Francia sobre el río Bidasoa, declarada Lugar de Memoria Democrática por el Gobierno central.

Aunque la declaración del Puente Avenida se produjo el pasado enero, el acto oficial de reconocimiento se ha celebrado este viernes en la localidad fronteriza con la participación del secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, la consejera vasca de Justicia y Derechos Humanos, María Jesús San José, la delegada del Gobierno en Euskadi, Marisol Garmendia, y la alcaldesa de Irun, Cristina Laborda, entre otras autoridades.

Al acto, en el que han participado varias decenas de personas, algunas de las cuales portaban banderas republicanas, también han asistido los portavoces de todos los partidos con representación en el Ayuntamiento, además de la dirigente de EH Bildu, Mertxe Aizpurua, y el secretario general del PSE-EE de Gipuzkoa, José Ignacio Asensio.

El homenaje institucional se ha desarrollado sobre el mismo puente histórico, que conecta Irun con la vecina Hendaia (Francia), donde un dúo musical, compuesto por una pianista y una chelista, han interpretado 'El cant dels ocells' y un aurresku que ha bailado una dantzari ante las autoridades, quienes han descubierto posteriormente una placa conmemorativa, ante la que han depositado dos centros de flores.

Durante su intervención en el homenaje, Fernando Martínez ha reivindicado "el legado de aquellos hombres y mujeres que cruzaron el puente y abandonaron su tierra hacia un exilio forzoso por defender la democracia y las instituciones republicanas y vascas".

Martínez ha opinado además que en la actualidad este mismo legado "nos está interpelando a estar en frente de aquellos que están poniendo en duda la propia democracia" y los "avances de los grupos populistas y neofascistas".

"Pero también nos interpela a estar en contra de aquellos que quieren poner muros" y a los que "están en una batalla, sin duda a muerte, contra los inmigrantes como estamos presenciando en los EE.UU.", ha recalcado.

Por su parte, la consejera María Jesús San José, ha afirmado que la placa descubierta hoy en el Puente Avenida "no es un ejercicio de nostalgia" ni el recordatorio de "un drama puntual en un momento determinado de nuestra historia", sino que "tiene que ser un grito que reivindique la solidaridad con quienes se ven obligados a abandonar sus hogares" y "su tierra natal" forzados a "adentrarse en la tiniebla de la migración".

El momento más emotivo del acto ha llegado de mano de la alcaldesa de Irun, Cristina Laborda, quien ha recordado cómo sus abuelos se vieron obligados a partir al exilio por este mismo puente declarado ahora Lugar de Memoria Democrática y que, como ha citado, fue escenario "del éxodo de unas 15.000 personas, la mayoría mujeres y niños".

El Puente Avenida de Irun (Gipuzkoa) fue declarado Lugar de Memoria Democrática el pasado 26 de enero, tras concluir el expediente incoado hace un año para su declaración como tal.

Inaugurado en 1915, se convirtió en el primer paso internacional por carretera a través del que España se abría a Francia y que permitía el tránsito a pie o en cualquier tipo de vehículo.

A lo largo de este tiempo, la plataforma se ha convertido en un emblema de cooperación franco-española, ya que ha desempeñado un rol importante en la historia fronteriza de ambos países, entre los que ha servido como vía de comunicación, además de ser un punto de encuentro diplomático y símbolo de unión en tiempos de paz y de conflicto, según explicó en su momento el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática.

El Puente Avenida fue el escenario en el que se desarrolló la primera de las cinco oleadas de refugiados que se produjeron desde España hacia el exterior durante la Guerra Civil, además de lugar de intercambio de prisioneros.

Fue testigo también de la entrega por parte de la Gestapo a la policía política franquista de personalidades como Julián Zugazagoitia, ministro de Gobernación en el gobierno de Juan Negrín, que fue ejecutado en las tapias del cementerio de la Almudena de Madrid el 9 de noviembre de 1940, y de Lluís Companys, presidente de la Generalitat de Catalunya, capturado en Francia y ejecutado el 15 de octubre de 1940 en el Castell de Montjuïc de Barcelona. EFE

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