Plus Ultra: 10.270 kilómetros en 59 horas y 39 minutos de vuelo y un polizón

Considerada una hazaña histórica de la aviación, la travesía transatlántica partió desde Huelva hacia Buenos Aires, atravesando cinco escalas y superando múltiples desafíos técnicos, con la peculiar presencia de un reportero polizón en la ruta inicial

Guardar

El periodista Emilio Herrero permaneció oculto entre las lonas de las hélices durante la etapa inicial del histórico vuelo, luego de abordar el Plus Ultra en la bahía de la Mar Chica consumando así su objetivo de convertirse, como él mismo declaró, en “un pasajero sin billete”. El hecho ocurrió en la llamada “etapa cero” del viaje, desde Melilla hasta Palos de la Frontera, y representa una de las múltiples circunstancias poco previstas que marcaron esta travesía aérea que cruzó por primera vez el Atlántico Sur, según informó la Agencia EFE.

El 22 de enero de 1926, la aeronave Plus Ultra, un hidroavión Dornier Wal de fabricación alemana, partió desde el puerto onubense de Palos de la Frontera, punto de salida también de la expedición de Cristóbal Colón en 1492. El destino final era la ciudad de Buenos Aires. Esta hazaña se consolidó tras recorrer 10.270 kilómetros en 59 horas y 39 minutos de vuelo, sorteando cinco escalas intermedias: Las Palmas de Gran Canaria, Porto Praia en Cabo Verde, Fernando de Noronha en el archipiélago brasileño, Recife en Pernambuco y Río de Janeiro, detalló EFE.

La tripulación estuvo comandada por el aviador y militar Ramón Franco. Lo acompañaron el capitán Julio Ruiz de Alda en funciones de copiloto, el teniente de navío Juan Manuel Durán como operador de radio y el mecánico Pablo Rada. La planificación de semejante empresa comenzó en los años veinte y la elección del nombre “Plus Ultra” obedeció a su trascendencia simbólica e histórica: era el lema de Carlos V, cuyo significado remite a la superación de límites, reportó EFE.

La aeronave, diseñada originalmente para un alcance aproximado de 4.500 kilómetros, debió recibir modificaciones específicas para enfrentar los retos de la travesía, principalmente la adaptación de depósitos de combustible adicionales, tal como explicó a EFE el coronel Félix Majón, director del Museo de Aeronáutica y Astronáutica de Cuatro Vientos en Madrid, lugar en el que se conserva una réplica fiel del Plus Ultra. El ejemplar original se encuentra actualmente en Argentina.

Uno de los desafíos técnicos principales radicaba en la navegación prolongada sobre el océano, una situación que, en ausencia de GPS y sin referencias visuales en tierra firme, incrementaba las probabilidades de perder el rumbo. El coronel Majón recordó ante EFE que el uso del sexante, heredado de los navegantes del Mediterráneo dos mil años antes, era habitual. La orientación dependía de procedimientos artesanales y de la experiencia directa de los tripulantes: “No había GPS, ni indicaciones en el suelo y era todo igual, agua y más agua”, relató Majón.

Durante este vuelo se incorporó por primera vez en este tipo de viajes un radiogoniómetro, dispositivo innovador para la época, con un peso de 80 kilogramos, que permitía determinar la dirección de señales de radio procedentes de estaciones terrestres o barcos. Instalar este sistema eléctrico requerido fue otra de las operaciones complejas previas a la partida. La antena servía de enlace con emisoras que el Plus Ultra encontrara a lo largo de su recorrido, soporte decisivo para mantener la ruta y confirmar posiciones.

El interés mediático que despertó la expedición fue elevado, ya que representaba tanto un logro técnico como una referencia política y simbólica. De acuerdo a lo publicado por EFE, la misión del Plus Ultra encajaba dentro de un contexto de recuperación del espíritu de exploración atlántica, evocando gestas de figuras históricas como Magallanes, Elcano y Colón. Tras completar cada escala, el hidroavión proseguía su avance hasta alcanzar finalmente el Río de la Plata. El viaje concluyó en la capital argentina el 10 de febrero de 1926, marcando un hito para la aviación internacional.

El incidente del reportero polizón añade a la historia relevante una nota insólita. En la noche anterior a la salida oficial desde Palos de la Frontera, Emilio Herrero se vistió como aviador y sorteó los controles hasta llegar donde reposaba el Plus Ultra, según consignó EFE. Logró acceder a la aeronave tras pagar unas pesetas a un barquero y descubrieron su presencia solo tras notar un sobrepeso en la caja supuestamente vacía. Herrero desembarcó junto con la tripulación en el río Odiel, Huelva, y en los registros de la prensa quedó como el primer polizón aéreo.

La realización de este “raid” aéreo constituyó un acontecimiento en la historia de la aeronáutica, evidenciando los avances técnicos, operativos y de navegación logrados en la época. El relato de EFE recoge tanto las dificultades y las soluciones técnicas implementadas como las circunstancias singulares que rodearon a la tripulación. Además de conmemorar cien años desde este acontecimiento, el recorrido del Plus Ultra representa un capítulo clave que trascendió su propia época, consolidando la huella española en la historia de la aviación.