Madrid, 21 ene (EFE).- Ángela Ibáñez Castaño, actriz sorda con más de veinte años de trayectoria en teatro en España y Europa, debuta como directora con 'Grito, boda y sangre', una pieza poética basada en 'Bodas de sangre', de Lorca, que reivindica la lengua de signos, la memoria y la libertad.
"Es la primera obra que se hace dese la lengua de signos, un paso muy importante para la comunidad sorda", ha explicado este miércoles Ángela Ibáñez Castaño que ha destacado "el poder transformador del teatro".
La obra es una reivindicación de la lengua de signos —que aún hoy está ausente de los escenarios-, "como si el acceso al teatro no fuera un derecho para todos", ha señalado la actriz y directora que recuerda que esta pieza también es memoria porque Lorca representa a quienes han sido históricamente silenciados. Y también libertad, porque esta versión quiere celebrar la diferencia como fuerza creativa.
La historia comienza cuando dos adolescentes sordas deciden quedarse solas en el aula de teatro de su instituto mientras el resto del grupo asiste a una función no accesible. Allí, entre baúles polvorientos y pupitres, comienzan a improvisar con textos de Lorca.
Lo que empieza como un juego se convierte en un viaje onírico, donde el aula se transforma y la poesía cobra vida: la pizarra revela ilustraciones del poeta, los objetos se metamorfosean y los límites entre realidad y ficción se desdibujan.
A través del universo simbólico de 'Bodas de sangre', las protagonistas Mari López y Emma Vallejo exploran el deseo, la pérdida y la tragedia de la juventud truncada: la muerte, no solo del cuerpo sino también de los sueños, cuando se crece sin referentes ni espacios donde imaginarse un futuro.
En este juego, las intérpretes (ambas sordas) mezclan lengua de signos, teatro, danza signada, máscaras, títeres y música en directo.
El resultado es una experiencia compartida, pensada desde la lengua de signos, que quiere emocionar tanto a público oyente como sordo y que propone una nueva forma de mirar a Lorca y al propio teatro.
La producción, que podrá verse del 23 de enero al 1 de marzo en la Sala de la Princesa del Teatro María Guerrero, no solo ofrece una nueva mirada sobre Lorca, sino que también plantea una reflexión urgente sobre el derecho a imaginar posibles futuros desde la diferencia.
"Estamos satisfechos con el trabajo que se está haciendo porque la cultura forma parte de todos y es necesario crear las redes para que todas y todos nos desarrollemos artísticamente", ha concluido el director del Centro Dramático Nacional, Alfredo Sanzol. EFE


