
El fiscal del caso del apuñalamiento de Inca ha rechazado este lunes la tesis de la legítima defensa y ha mantenido la petición de 15 años de cárcel por homicidio para el acusado de matar a un ladrón que asaltó su casa en septiembre de 2020 para robar unas plantas de marihuana.
"Sale, recorre 19 metros y sigue asestando puñaladas a una persona que ya está muy malherida. Sigue asestando puñaladas una y otra vez. El ánimo de matar es evidente. Las puñaladas, por su número y por su importancia no dejan ningún lugar a dudas", ha señalado el Ministerio Público en su informe final.
Ha sido en la sesión de este lunes del juicio con jurado que se sigue en la Audiencia Provincial contra un hombre acusado de matar a uno de los cuatro individuos que supuestamente habían acudido a su vivienda para robar y, al mismo tiempo, contra los presuntos ladrones, acusados de robo en grado de tentativa.
El fiscal mantiene igualmente la petición de 11 años de prisión para los asaltantes, acusados de robo en grado de tentativa, considerando que la víctima y sus compañeros se desplazaron hasta Inca "para cometer un palo". "Los hechos estaban claros y además ahora están probados", ha afirmado.
En relación a la acusación de homicidio, a la vista de las puñaladas que recibió la víctima, las posibilidades de sobrevivir eran ninguna. "Lo han visto con pelos y señales, una docena de puñaladas, tres de ellas mortales cometidas con un cuchillo", ha expuesto.
En cuanto a las acusaciones de intento de robo, para el Ministerio Público "hubo un esfuerzo para entrar y para salir porque tenían la idea de sacar mucho dinero". Según el fiscal, el asaltante que acabó muriendo convenció a los otros acusados para acudir a Inca. "La lógica y las pruebas indican que la víctima y sus compañeros fueron a apoderarse de las plantas", ha añadido.
MIEDO Y LEGÍTIMA DEFENSA
La defensa del principal acusado cree, por su parte, que el relato que de los hechos han hecho las acusaciones no son el relato de la verdad. "No hay un testigo directo, sólo hay sentimientos de dolor. No dudo de que una persona falleció a causa de las puñaladas, pero niego que ese relato se base en la verdad de lo que sucedió", ha expuesto.
La abogada ha criticado que se haya presentado a su cliente como un "loco psicópata que está esperando en su casa a alguien para matarle". A su parecer, la legítima defensa y el miedo están acreditados en el momento que los intrusos acceden a la casa y encuentran al acusado desarmado y es atacado por varias personas, una de ellas con un cuchillo. La abogada mantiene la petición de una sentencia absolutoria.
La misma letrada, actuando igualmente como acusación contra los asaltantes ha señalado que no cabe otra decisión que la condena para ellos. "El intento de robo está más que probado. El agujero en el muro no se hizo por generación espontánea", ha señalado.
Los letrados de la familia de la víctima han mantenido la calificación de los hechos como asesinato atendiendo a la alevosía y al ensañamiento.
"Tenía un cuchillo y al acuchillarlo una docena de veces le provocó un daño irreparable en su cuerpo con un sufrimiento atroz con el que acabó desangrado y muerto. Estos a grandes rasgos son los hechos. Jaume no se pudo defender porque se encontró sorpresivamente atacado por una persona de una manera extremadamente agresiva. Las posibilidades de defensa eran mínimas", ha expuesto uno de ellos. "La intención era que sufriera. Nadie tiene derecho a quitar la vida de otro. Nadie tiene derecho a defender la propiedad privada con esa violencia", ha añadido la segunda letrada.
UNA ACUSACIÓN BASADA EN LA LÓGICA
Las defensas de los supuestos asaltantes, por su parte, han coincidido a la hora de criticar, a su parecer, una acusación del Ministerio Público basada en la lógica de que pudiendo consumir droga se desplazaran sin embargo a Inca.
El letrado del primero, que auxilió al que acabaría muriendo, ha argumentado que su cliente no sabía que la intención del desplazamiento a Inca fuera la comisión del delito y que ejerciera labores de vigilancia y ha llamado la atención que no huyera del lugar y esperara a la Guardia Civil. "No se ha desplegado prueba alguna o indicio de que hiciera las labores de vigilancia que se le imputan. Fue porque se lo pidió y como hacen los buenos amigos, lo sacó para que no se muriera", ha afirmado el letrado.
La defensa del segundo acusado del intento de robo, en términos similares ha negado que situación, en medio de un callejón, fuera compatible con estar vigilando y ha reconocido que huyó, aunque ha apuntado que es un comportamiento comprensible en un escenario de aquellas características.
El abogado del tercer supuesto asaltante, por su parte, ha criticado también que se pretenda imponer una condena a su cliente apoyándose únicamente en la lógica. "No hay pruebas de que se hubieran puesto de acuerdo para acudir a Inca a robar", ha concluido.
El jurado recibirá este miércoles el objeto del veredicto y quedará incomunicado para deliberar.
LOS HECHOS
Los hechos que se juzgan ocurrieron el 24 de septiembre de 2020, cuando, según las acusaciones, cuatro personas acudieron a una vivienda de Inca con la intención de robar unas plantas de marihuana. Los tres acusados se quedaron en el exterior para vigilar mientras el otro accedía al inmueble.
Este último entró en la vivienda a través de un orificio en una valla metálica levantada sobre el muro que cercaba la finca, momento en que fue sorprendido por el propietario, que en el transcurso de un forcejeo le asestó varias puñaladas hasta acabar con su vida.
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