Almería, 16 ene (EFE).- Ecologistas en Acción ha criticado la actuación de las administraciones en las seis décadas desde que el 17 de enero de 1966 cayeron en Palomares cuatro bombas termonucleares estadounidenses y asegura que se ha tratado de "una estrategia consciente" para convertir la pedanía en un "laboratorio a cielo abierto" donde estudiar los efectos del plutonio.
El abogado del colectivo, José Ignacio Domínguez, ha declarado a EFE que las administraciones "engañaron a la población diciendo que estaba todo limpio para que iniciaran actuaciones agrícolas, respirasen el plutonio y luego analizar en el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT) cómo evolucionaba su salud".
Una situación que, según denuncia, ha permitido legalmente que los vecinos reciban dosis de radiación muy superiores a lo normal.
La clave, según Domínguez, reside en la clasificación administrativa, ya que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) cataloga la zona como de "contaminación perdurable", lo que permite unos límites de exposición de hasta 20 milisievert (unidad que mide la dosis de radiación) al año, frente al milisievert habitual.
"Para hacernos una idea, una radiografía de tórax supone recibir 0,1 milisievert. Quiere decir que 20 milisievert suponen 200 radiografías de tórax al año", calcula Domínguez, que considera esta situación "absolutamente intolerable".
La alerta ecologista se ha reactivado ante el reciente proyecto para construir 1.600 viviendas en el sector PA-4, sobre los terrenos donde se instaló en 1966 el llamado 'Campamento Wilson' del ejército estadounidense.
"Todas las tardes los americanos limpiaban ahí los vehículos llenos de polvo radiactivo, les echaban agua dulce y ese agua se filtraba y ahí sigue", por lo que si las obras comienzan, "se levantará ese plutonio oculto", explica el abogado.
Desmiente que la contaminación esté confinada tras las vallas y cita un estudio realizado en un laboratorio de Zúrich con muestras tomadas en la calle Diseminado la Punta, una zona de paso público, donde se hallaron "400 bequerelios por gramo de americio, una cantidad brutal en una acera por donde circula la gente y el ganado".
Sobre la vía diplomática, Ecologistas en Acción da por "imposible" que la administración Trump asuma la limpieza y lamenta las oportunidades perdidas por España para presionar a Estados Unidos.
En el frente judicial, el caso sigue vivo en la Audiencia Nacional, aunque atrapado en un bucle burocrático. Tras sentenciar el Supremo que el CSN no era competente para limpiar, el Gobierno modificó la Ley de Energía Nuclear aprovechando un decreto sobre la guerra de Ucrania para asignar la competencia al Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco), que hasta ahora, según Domínguez, se ha mantenido "completamente ausente".
Ante este bloqueo, Ecologistas propone una solución pragmática: construir un Almacén Temporal Individualizado (ATI) en la zona -como tienen las centrales nucleares- para guardar la tierra confinada hasta que haya solución definitiva, y utilizar el cercano puerto de Garrucha, con once metros de calado, para un hipotético traslado. EFE
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