Viajar sigue siendo una condena para Osasuna

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Pamplona, 11 ene (EFE).- Osasuna volvió a perder lejos de casa, fuera de El Sadar, en una nueva salida sin premio en Girona, prolongando así una racha a domicilio que sigue sin encontrar final y que mantiene a los de Alessio Lisci como los peores visitantes de la categoría.

Esta vez fue en Montilivi en un partido que dejó sensaciones encontradas. Los navarros pudieron merecer algo más por fases del encuentro, pero la cruda realidad volvió a golpearles: derrota por 1-0 y el casillero de puntos a domicilio que sigue exactamente igual.

Era la décima vez que Osasuna hacía las maletas esta temporada. Y, como tantas otras, lo hacía acompañado por la ilusión de su gente. La afición navarra creyó de verdad en la posibilidad de sumar por fin los tres primeros puntos lejos de El Sadar y le acompañó en Montilivi, más aún ante un rival que no atraviesa su mejor momento y al que los rojillos aventajaban en un punto en una tabla que empieza a comprimirse peligrosamente.

La primera parte volvió a alimentar esa esperanza. Buen tono, orden, presencia en campo rival y alguna ocasión clara, como la que tuvo Víctor Muñoz, que bien pudo cambiar el signo del partido. Pero la historia se repitió tras el descanso. El equipo fue perdiendo chispa, claridad y determinación, hasta el punto de no firmar ni un solo disparo entre los tres palos en los 90 minutos, un dato que resume a la perfección el apagón ofensivo.

Las oportunidades falladas (algunas sin siquiera encontrar portería) acabaron pasando factura. El Girona, sin brillar, supo golpear y proteger su ventaja ante un Osasuna que volvió a quedarse a medio camino, incapaz de sostener el nivel de la primera mitad ni de reaccionar cuando el marcador se puso cuesta arriba.

Con este resultado, Osasuna sigue siendo el peor visitante de los 20 equipos que componen la Primera División. Apenas dos puntos sumados en diez jornadas lejos de casa, los logrados ante Oviedo y Mallorca, es un bagaje muy pobre. Además, es el equipo que menos goles ha marcado a domicilio (3) y uno de los que más ha encajado (13), cifras que explican por sí solas el problema.

Con todo este escenario, Alessio Lisci deberá seguir trabajando para romper una dinámica que se resiste y que empieza a desesperar a una afición cansada de no sumar fuera. Y el calendario no da tregua: Rayo Vallecano el 24 de enero y, ya en febrero, Celta de Vigo y Elche.

Antes, toca cambiar el chip y centrarse en la Copa del Rey, con una nueva salida a San Sebastián para medirse a la Real Sociedad con el objetivo de alcanzar los cuartos de final. EFE

le.mm/jpd