Madrid, 11 ene (EFE).- Los préstamos rápidos en plataformas digitales y las tarjetas "revolving", que permiten aplazar pagos mensuales mediante una cuota fija o un porcentaje de la deuda, se han convertido en un quebradero de cabeza para muchas familias, lo que ha llevado al Gobierno a intervenir y limitar los intereses que cobran.
El Consejo de Ministros aprobó esta semana un anteproyecto de ley que regula los créditos al consumo, entre los que se encuentran los microcréditos, los préstamos rápidos y las tarjetas "revolving", y decidió que, de forma general y temporalmente, no se podrá aplicar un interés superior al 22 %.
A pesar de la actual situación parlamentaria, el titular de Economía, Carlos Cuerpo, se mostró confiado de poder sacar adelante en el Congreso la ley con la que pretende frenar "los abusos y el sobreendeudamiento", y que está ya en audiencia pública.
En los últimos tiempos, la demanda de crédito ha crecido en España impulsada por la bajada de los tipos de interés y los préstamos personales han aumentado, incluso en el mercado de los microcréditos, que tienden a ser contratados por consumidores que se ven expulsados del mercado formal de financiación de bancos y financieras de consumo.
Los préstamos rápidos no son un producto nuevo, pero su comercialización cada vez más a través de canales digitales atrae a un público más vulnerable.
Las características principales de los microcréditos son su escasa cuantía y un plazo de devolución corto. Así, recuerda la Asociación de Usuarios Financieros (Asufin), la fórmula más usual de 300 euros a 30 días ha sido la más repetida durante los años, aunque incorporando algunos cambios, como plazos y cuantías superiores.
Con respecto a la cuantía, en 2025 volvió a subir y el importe mínimo medio de las compañías analizadas era de 92 euros y el importe máximo medio rozaba ya los 1.000 euros, lo que los expertos interpretan como una respuesta a una necesidad de los consumidores que no pueden acceder a otras vías como anticipos de nómina o tarjetas de crédito.
A modo de ejemplo, Cuerpo explicó que un microcrédito de 300 euros y un plazo de 30 días cuesta de media 103 euros y con la entrada en vigor de la normativa, el crédito deberá ser reembolsado en un mínimo de tres meses con un coste máximo de 40 euros. Si el consumidor decide reembolsar a los 30 días, el coste será de 20 euros.
En cuanto al mercado de tarjetas "revolving", estos productos continúan mostrando costes elevados y con ello existe un riesgo de que vuelvan a producirse dinámicas de deuda prolongadas y difíciles de revertir, especialmente en los hogares más vulnerables que las usan para poder cubrir gastos, destaca Asufin.
De ahí que la iniciativa del Gobierno sea clave para evitar abusos en este tipo de productos que siguen ofreciendo un acceso rápido al crédito y una gestión flexible del pago, atributos que explican su tirón entre consumidores con necesidades financieras recurrentes.
Sin embargo, esta aparente facilidad convive con estructuras de precio que son complejas, en las que convergen intereses altos, comisiones y seguros, y donde el uso de cuotas mínimas puede derivar en plazos de amortización excesivamente largos.
La combinación de estos elementos, avisa igualmente Asufin, sigue planteando un riesgo significativo de sobreendeudamiento, especialmente si se pasa a un entorno de incertidumbre económica, presión sobre el ahorro de los hogares y mayor dependencia del crédito al consumo.
Además, el mercado español continúa presentando diferenciales elevados, con tipos medios del 23,34 % a finales de 2025, y no reflejan la moderación observada en otros productos de financiación. EFE

