Las esponjas marinas evolucionaron hace unos 650 millones de años y eran blandas

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Madrid, 7 ene (EFE).- Las esponjas marinas evolucionaron hace al menos 650 millones de años y a diferencia de las actuales, que casi todas tienen esqueletos compuestos por espículas mineralizadas, aquellas primeras eran blandas.

Así lo sugiere un estudio, con participación española, que publica Science Advances para el que se analizó información genética de las esponjas vivas y señales químicas de rocas antiguas.

Las esponjas vivas tienen esqueletos compuestos por millones de agujas microscópicas similares al vidrio llamadas espículas, de las que hay un buen registro fósil que se remonta a hace unos 543 millones de años, a finales del período Ediacárico.

Su ausencia en rocas más antiguas ha llevado a algunos científicos a cuestionar la exactitud de las estimaciones anteriores sobre el origen de las esponjas.

El actual estudio, encabezado por la Universidad de Bristol (Reino Unido), resolvió el misterio mediante un enfoque en dos pasos.

En primer lugar, combinaron datos de alta calidad de 133 genes codificadores de proteínas con pruebas fósiles para construir una nueva escala temporal de la evolución de las esponjas y fecharon su origen entre hace más de 600 millones de años, cerrando así la brecha con el registro fósil.

Después, investigaron la evolución de sus esqueletos, revelando que las espículas lo hicieron de forma independiente en diferentes grupos de esponjas.

Los resultados muestran que “las primeras esponjas tenían un cuerpo blando y carecían de esqueletos mineralizados. Por eso no vemos espículas de esponja en rocas de hace unos 600 millones de años: simplemente no había ninguna que se conservara”, explica Eleonora Rossi, de la Universidad de Bristol, en un comunicado.

La investigadora española Ana Riesgo, del Museo de Ciencias Naturales de Madrid y también firmante del artículo agrega, en la nota, que ya tenían “algunas pistas que sugerían que los esqueletos de las esponjas evolucionaron de forma independiente”.

Los de esponjas modernas “pueden parecer similares, pero están construidos de formas muy diferentes. Algunos están hechos de calcita, el mineral que compone la tiza, otros de sílice, esencialmente vidrio, y cuando examinamos sus genomas vemos que intervienen genes completamente diferentes", detalla Riesgo.

Para reconstruir la evolución del esqueleto, el equipo utilizó un modelo estadístico informático de tipo predictivo que se aplica ampliamente en campos como las finanzas, la inteligencia artificial, los motores de búsqueda y la predicción meteorológica.

Al modelar las transiciones entre diferentes tipos de esqueletos, incluidas las formas de cuerpo blando, descubrieron que casi todos los modelos “rechazan rotundamente la idea de que las primeras esponjas tuvieran esqueletos mineralizados”, agrega el también firmante del texto Jospeh Keating, de Bristol.

“Solo un modelo poco realista que trata todos los tipos de minerales como equivalentes sugiere lo contrario, e incluso entonces -añade- los resultados son ambiguos”.

El investigador de la Universidad de Bristol Davide Pisani dice en la nota que las esponjas son el primer linaje de animales constructores de arrecifes que evolucionó y comprender su evolución proporciona información clave sobre el origen de los primeros sistemas de arrecifes.

“Se trata -indica- de cómo la vida y la Tierra coevolucionaron, y cómo la evolución de los primeros animales cambió nuestro planeta para siempre, permitiendo, en última instancia, la aparición de las formas de vida animal que conocemos, incluidos los seres humanos”. EFE