
El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, explicó que, hasta ahora, sólo existe un esbozo de plan respecto a la posible creación y despliegue de una fuerza internacional en Ucrania para el momento en que se logre un alto el fuego con Rusia. Albares destacó la necesidad, antes que nada, de que el presidente ruso, Vladimir Putin, acepte el cese de hostilidades y se alcance un acuerdo en ese sentido. En ese contexto, señaló que España mantiene la intención de participar en la misión, como expresó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en París, a la vez que avanzó que próximamente se prevé reunir a los grupos parlamentarios para abordar el tema. Según informaciones recogidas por Europa Press, el Gobierno español pretende que Naciones Unidas tenga algún tipo de implicación en el futuro despliegue, aunque considera que esa implicación no es imprescindible en términos de legalidad.
En una entrevista concedida a Radio Nacional de España (RNE), y citada por Europa Press, Albares indicó que "España desde luego querría que de alguna forma Naciones Unidas esté involucrada, como está en muchos escenarios en el mundo". Estas declaraciones se produjeron al día siguiente de que la denominada Coalición de Voluntarios aprobara garantías de seguridad vinculantes para Ucrania junto con el apoyo de Estados Unidos, acuerdo que contempla la posibilidad de un despliegue de tropas internacionales en territorio ucraniano. Albares precisó que los socios europeos y Estados Unidos, en coordinación con Ucrania, analizan posibles esquemas de seguridad y estabilidad para el día posterior al cese de las hostilidades, aunque reiteró que esta situación todavía aparece como lejana.
Albares hizo hincapié en que, más allá del deseo de que la ONU tome parte, todavía no existe una definición clara sobre la configuración ni las condiciones en las que esa fuerza multinacional podría actuar. Insistió en que "queda por ver si el único que ha querido y sigue queriendo esta guerra", en referencia a Putin, está finalmente dispuesto a buscar la paz.
Durante la rueda de prensa ofrecida tras el Consejo de Ministros, y tras las manifestaciones del grupo parlamentario Sumar sobre la necesidad de un mandato específico de las Naciones Unidas y la aprobación del Congreso antes de enviar tropas, el titular de Exteriores español salió al paso para aclarar la posición del Gobierno. Según consignó Europa Press, Albares subrayó que el envío de fuerzas internacionales a Ucrania por parte de España o la Unión Europea se realizaría respetando en todo momento la legalidad internacional vigente. Añadió que uno de los principios que rigen dicha legalidad es el despliegue de tropas solicitado expresamente por el país afectado, y que en este caso Ucrania sí ha realizado dicha petición.
El ministro precisó que "en ese sentido no se necesita ya un mandato de Naciones Unidas porque se incluye dentro de la propia legalidad", insistiendo que el proceso aún se encuentra en una fase incipiente y sin un plan cerrado. Apuntó también que cualquier actuación contará con la preceptiva autorización parlamentaria española y la conformidad del Congreso, dado que así lo exige la normativa aplicable en materia de misiones internacionales.
Dentro del mismo contexto, el medio Europa Press detalló que la reciente reunión de la Coalición de Voluntarios reforzó las garantías de seguridad otorgadas a Ucrania, en lo que se percibe como un intento de afianzar el apoyo occidental ante la prolongación del conflicto armado en el este europeo. El apoyo incluye la posibilidad del despliegue físico de tropas extranjeras, aunque el asunto se mantiene aún en debate y sin concretarse detalles finales.
Explicando el margen de actuación legal, Albares reiteró que cualquier contribución de España o de la Unión Europea estaría supeditada no sólo a la petición expresa del Gobierno ucraniano, sino también a los requisitos internacionales para operaciones de este tipo. Si bien reconoció el valor añadido de una posible implicación de la ONU, recalcó que la legalidad de la operación no depende exclusivamente de un mandato del Consejo de Seguridad, sino también de la invitación de la parte afectada.
El propio ministro explicó ante los medios que la distancia entre la situación actual y la formación real de una fuerza internacional sigue siendo considerable. Insistió en que el despliegue dependería, esencialmente, de acontecimientos políticos y diplomáticos que permitan consolidar un alto el fuego viable.
Por último, Europa Press informó que, mientras continúan las conversaciones a nivel europeo y transatlántico, el Gobierno español sigue trabajando a la espera de concreciones. La participación de España estará condicionada tanto a la evolución de los hechos sobre el terreno como a los acuerdos parlamentarios internos y a las condiciones internacionales que rijan cuando se alcance un eventual cese de hostilidades en Ucrania.


