Luque se trabaja el triunfo entre el descastamiento, en la primera de feria de Azpeitia

Daniel Luque cortó dos orejas y salió a hombros tras imponerse con temple y recursos a una corrida sin raza en la feria de San Ignacio, donde Juan Ortega también brilló y Morante de la Puebla se fue de vacío

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Paco Aguado

Azpeitia (Gipuzkoa), 31 jul (EFE).- El diestro sevillano Daniel Luque, a base de oficio, habilidad y guiños a la galería, logró hacerse este jueves con un medido triunfo, de sendas orejas y la consiguiente salida a hombros, ante los descastados toros lidiados en la primera corrida de la feria de San Ignacio, de la localidad guipuzcoana de Azpeitia.

El torero de Gerena, que tras finalizar el paseíllo recogió el trofeo al triunfador del abono del pasado año, tiró de recursos para lograr imponerse al vacío encierro de los dos hierros salmantinos anunciados y volver así a destacar en una de sus plazas fetiche, aunque no alcanzara momentos especialmente brillantes.

A su primero, un sobrero de Loreto Charro descastado y con cierta brusquedad, le robó medios pases desde una colocación muy sesgada, antes de darse al efectismo que le hiciera conectar con el tendido, destacando especialmente a la hora de rematar con las luquecinas de su firma y, sobre todo, con un soberbio espadazo que le facilitó sobremanera el primer trofeo de los dos que cortó.

El otro, el del afligido y rebrincado quinto de Vellosino, se lo ganó en un largo trabajo a base de empalmar algunas tandas de pases por ambas manos, citando con la muleta retrasada y a media altura para aprovechar las medias arrancadas, que finalizó metido en la corta distancia y, tras unas ajustadas mondeñinas, con un nuevo espadazo de gran efectividad.

Pero el mejor toreo, y el más templado, de la tarde llevó la firma de Juan Ortega, que con su primero ya intentó hacerlo con el capote frente a un colorado cabezón y desrazado, que iba a desarrollar una engañosa movilidad, pues siempre se defendió calamocheando  y sin romper a embestir hacia adelante con claridad.

Y si a este le manejó con suficiencia y oficio, tanto al moverlo sobre las piernas como al empujarlo por naturales a final de trasteo, aunque con el único lunar de un feo bajonazo con el acero, al sexto le instrumentó, aun salpicados y sin macizar en la primera parte del trasteo, un manojo de largos naturales.

El que fue el único toro seriamente armado de la corrida tuvo mejor embroque que finales, pues siempre tendió a puntear y a salirse por arriba de las suertes, solo que Ortega se asentó y tiró de él con suavidad, y sin lograr evitar unos cuantos enganchones, hasta que, más en corto, lo pulseó en una soberbia serie de derechazos abrochada con adornos y desplantes rodilla en tierra, previos al corte de ese último trofeo de la tarde.

Por su parte, el esperado Morante de la Puebla se desenvolvió con facilidad y sin vanas insistencias con el de Vellosino que abrió plaza, tan afligido y a la defensiva como el resto de los de su hierro, y se esforzó más con un cuarto de Charro de cortas y rebrincadas arrancadas.

Entre los buenos ayudados por alto de la apertura y los pases a pies juntos del cierre de obra, el sevillano le sacó, no sin esfuerzo, unos cuantos muletazos de mérito que se iban a quedar sin premio por su falta de acierto con la espada.

Tres toros de Vellosino y otros tres de Loreto Charro (en los lugares pares, el segundo como sobrero de uno de la misma ganadería devuelto al lesionarse la mano izquierda), de terciada presencia y de muy cómodas cabezas. En conjunto, tanto unos como otros tuvieron un juego muy deslucido por falta de raza y de fuerzas, aunque alguno sacara una engañosa movilidad.

Morante de la Puebla, de grosella y oro: estocada delantera perpendicular y descabello (palmas); pinchazo, media estocada trasera caída y descabello (ovación).

Daniel Luque, de blanco y azabache: estocada (oreja con petición de la segunda); estocada (oreja tras aviso). Salió a hombros.

Juan Ortega, de purísima y oro: bajonazo (ovación); estocada trasera atravesada (oreja).

Entre las cuadrillas, destacaron Raúl Caricol, que saludó tras banderillear al segundo, y José Palomares, con un buen puyazo al sexto.

Primera corrida de abono de la feria de San Ignacio, con cartel de 'no hay billetes' en las taquillas (3.500 espectadores), en tarde de temperatura agradable. EFE