Barcelona, 29 may (EFE).- La jefa del Área de Restauración y Conservación Preventiva del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), Carme Ramells, ha defendido la preservación del patrimonio y ha advertido este jueves de que, por las características de las pinturas del Monasterio de Sijena que se conservan en el museo, su traslado sería como activar "una bomba de relojería".
En declaraciones a los periodistas, ha resaltado que estas pinturas, que ha dicho que son como un "artefacto" por los cambios que han sufrido a lo largo de los años, tienen latentes en su interior "una serie de reacciones químicas en potencia que se pueden activar cuando hay cambios de humedad relativa" o cuando hay vibraciones, lo que ocurriría en caso de transporte.
Todo ello, puede comportar una "modificación tensional", pero también la "caída de pintura".
A su juicio, hay que hablar de pinturas muy frágiles y, en el caso de Sijena, todavía más, porque antes de ser arrancadas y trasladas a Barcelona en 1936 sufrieron un incendio, "una calcinación, con unas temperaturas altísimas, que cambiaron su estructura química". EFE
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