Irún (Guipúzcoa), 7 dic (EFE).- El Bidasoa Irun, tras su sufrida victoria la pasada jornada contra el Benidorm, afronta como favorito el duelo vasconavarro ante un Anaitasuna que también ha recuperado aliento con su triunfo en Huesca.
El partido llega, por tanto, en un buen momento para ambos equipos, al menos por el factor anímico y la confianza, aunque los navarros están sufriendo más de lo que a priori estaba previsto tras instalarse en una zona muy baja de la clasificación con el riesgo de retornar a puestos de descenso si pierden contra los guipuzcoanos.
El Bidasoa-Irun, después de pasar de forma brillante a los octavos de final de la Liga Europea, se marcó como objetivo ganar los cinco partidos que restaban hasta el parón de invierno, por lo que ahora trata de lograr este objetivo en una cancha como la de Pamplona muy favorable a sus intereses en los años anteriores.
Los navarros no ganan en su feudo al Bidasoa en liga Asobal desde 2017. Tan solo vencieron en Copa del Rey en 2019 y sacaron un empate a 28 goles ese mismo año, por lo que Anaitasuna firma desde entonces una estadística muy poco favorable para sus intereses.
Bidasoa-Irun tenía la baja segura para este choque del brasileño Matheus da Silva y este sábado dio a conocer la grave lesión de Theodoros Boskos en los ligamentos de un tobillo, dolencia que se produjo contra Balonmano Benidorm y que apartará al griego algunos meses de las canchas de juego.
El chileno Rodrigo Salinas también salió dañado en una mano de aquel partido y su compromiso será duda para este encuentro, aunque al menos la portería, con el polaco Jakub Skrzyniarz en un gran estado de forma y el argentino Leo Maciel también enchufado, mitiga estos problemas y puede ser determinante en este partido. EFE
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