
Cuacos de Yuste (España), 14 jun (EFE).- El rey de España aseguró este viernes que Europa “se juega su futuro” y su voz debe oírse en el escenario internacional, y, para ello, “no caben la inacción o parálisis ni la improvisación irreflexiva”, sino la valentía, la solidaridad y el compromiso, además del consenso constructivo.
Felipe VI presidió hoy la entrega del Premio Carlos V al expresidente del Banco Central Europeo (BCE) y ex primer ministro italiano, Mario Draghi, en el monasterio de Yuste, donde falleció el emperador (1558).
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“Europa debe saber dar respuestas actuales y realistas a los desafíos actuales y es el momento. Nosotros construimos Europa, pero a la vez, Europa nos construye”, proclamó el monarca español.
Defendió que Europa debe “recuperar la competitividad y buscar una posición preeminente” en el tablero geopolítico y económico ante la pujanza de otros actores.
A su juicio, “la voz de Europa debe oírse porque es la voz de los valores que la representan”, como la democracia, el respeto a los derechos humanos, el pluralismo, la tolerancia y la igualdad entre hombres y mujeres.
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“Vivimos momentos decisivos en los que se está definiendo el mundo y la Europa que vamos a vivir. Son tiempos que requieren valentía, solidaridad y compromiso para afrontar los grandes desafíos. Europa se juega su futuro y, si el futuro es nuestro mayor reto, el presente es nuestra principal tarea, en la que no caben la inacción o parálisis ni la improvisación irreflexiva”, recomendó.
Evocando al político italiano Alcide de Gasperi, considerado uno de los padres fundadores del proyecto europeo, Felipe VI reivindicó la necesidad de apostar por la democracia, el consenso constructivo y la libertad como los pilares para construir más Europa.
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“Hoy su ideario cobra una nueva y vigorosa vigencia y debe servirnos de faro y guía en momentos como los actuales”, aseguró.
Como sociedades libres, abiertas y plurales, el monarca subrayó que “el alma de Europa son los ciudadanos” y que, por tanto, todas las políticas deben situarlos en el centro de su acción.
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A Draghi, el rey lo definió como “un artesano de obras y tejedor de consensos”, “un europeo europeísta y un europeísta europeo”.
Y en referencia a los argumentos del jurado del premio, dijo que, desde la presidencia del BCE (2011-2019), supo afrontar con “enorme valentía” una de las mayores crisis financieras de la UE y lograr salvar el euro.
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Draghi se une así a otras personalidades europeas como Jacques Delors, Felipe González, Mijaíl Gorbachov, Helmut Kohl, Javier Solana, Angela Merkel o António Guterres, el ganador de la pasada edición.
Este galardón, que concede la Fundación Academia Europea e Iberoamericana de Yuste desde 1995, reconoce la labor de aquellas personas, organizaciones o iniciativas que han contribuido al conocimiento de los valores culturales, sociales, científicos e históricos de Europa y al proceso de integración europea.
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Al acto asistieron también, entre otros, el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, y el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.
Cuacos de Yuste (España), 14 jun (EFE).- El expresidente del Banco Central Europeo (BCE) y ex primer ministro italiano, Mario Draghi, advirtió este viernes de que los elevados niveles de protección social y de redistribución en la Unión Europea (UE) “no son negociables”, y que la lucha contra la exclusión debe ser algo fundamental para preservar la equidad.
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Draghi recibió hoy el Premio Carlos V en el Monasterio de Yuste (España) de manos del rey Felipe VI de España como reconocimiento al papel que tuvo al frente del BCE para salvar el euro tras el impacto de la crisis financiera de 2008.
A juicio del político y economista italiano, la lucha contra la exclusión social es fundamental, “no solo para preservar los valores de equidad social de la UE, sino también para que el viaje hacia una sociedad tecnológica sea exitoso”.
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“Un modelo social fuerte y un modelo tecnológico fuerte no son solo compatibles, sino que se autorrefuerzan”, sostuvo Draghi para reafirmar que los estándares de protección social son irrenunciables.
Draghi, de 76 años, reflexionó sobre el actual tablero internacional y en cómo la UE debe reaccionar para no quedarse atrás.
El modelo que aportó prosperidad en el pasado estaba diseñando, explicó, para un mundo de estabilidad geopolítica, pero lamentó que, ahora, esas relaciones “estén empeorando”.
También que las grandes potencias económicas operen cada vez más de forma unilateral, en lugar de con reglas multilaterales, lo que obliga a Europa a actuar.
“No queremos ser proteccionistas, pero tampoco podemos ser pasivos si las acciones de los demás amenazan a nuestra prosperidad (…) Nos obliga a reducir nuestra dependencia de países en los que ya no podemos confiar”, advirtió Draghi sin citar ninguno en concreto.
Se mostró partidario de recurrir a subvenciones, subsidios y aranceles para "compensar las ventajas injustas" de las políticas proteccionistas y la competencia desleal de países como China y atraer inversión extranjera.
No obstante, consideró que la imposición de subsidios y tasas al comercio debe hacerse de forma "cauta", combinarse con incentivos para que no haya deslocalizaciones industriales y ser equilibrados con los intereses de los consumidores.
Draghi animó a los Veintisiete a hacer una evaluación común de los riesgos geopolíticos y a adoptar un enfoque diferente sobre su capacidad industrial en sectores como la defensa, el espacio, el farmacéutico o los minerales críticos para garantizar los suministros en sectores claves.
Apremió, además, a crecer “más rápido y mejor”, y abogó por aumentar la productividad europea, que “lleva ralentizándose desde hace un tiempo”, y a crear un auténtico mercado energético en la UE.
También consideró urgente reducir el precio de la energía para que la gran desventaja competitiva con Estados Unidos no perjudique a las industrias y los consumidores.
Estos elevados precios llevan a reducir las inversiones y a que sean un obstáculo para que la producción sea más digital, puesto que la inteligencia artificial consume mucha energía, incidió.
Otras medidas por las que apostó son aumentar la inversión en I+D+i, retener talento, dar entrada a más trabajadores cualificados de fuera de la UE, reducir la burocracia para las empresas y coordinar los mecanismos europeos.
“Queda mucho margen de mejora (…) Confío en que tengamos la determinación, la responsabilidad y la solidaridad para defender nuestro empleo, nuestro clima, nuestros valores de equidad social e inclusión y nuestra independencia”, apuntó.
Este galardón, que concede la Fundación Academia Europea e Iberoamericana de Yuste desde 1995, reconoce la labor de aquellas personas, organizaciones o iniciativas que han contribuido al conocimiento de los valores culturales, sociales, científicos e históricos de Europa y al proceso de integración europea.
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