El neonazi Varela se ampara en la libertad de expresión: "Prohibir libros es totalitario"

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Barcelona, 14 may (EFE).- El histórico neonazi Pedro Varela ha invocado el derecho a la libertad de expresión para justificar la publicación y venta de obras que difundían ideas genocidas, en una declaración que ha convertido en alegato contra la persecución de los delitos de odio: "Prohibir libros es totalitario".

En la sección sexta de la Audiencia de Barcelona ha arrancado este martes el juicio contra Varela, referente histórico de la extrema derecha española que, con tres condenas a sus espaldas por delitos de odio, vuelve a sentarse en el banquillo por la difusión de ideas genocidas y supremacistas en la librería "Europa" que regentaba en Barcelona, cerrada cautelarmente desde 2016 y cuya clausura definitiva pide la Fiscalía.

El procesado, que el pasado viernes acudió en Barcelona al acto de cierre de campaña de Vox por el 12M, fue presidente del Círculo Español de Amigos de Europa (Cedade), germen del movimiento neonazi en España que mantuvo una intensa actividad en los años 80, cuando los libros y conferencias eran claves en la difusión del discurso de odio que ahora campa a sus anchas por internet.

Varela, para quien la Fiscalía pide doce años de cárcel, ha reconocido que a través de Ediciones Ojeda, un sello que le cedió un religioso salesiano de Barcelona que publicaba libros sobre catolicismo y mártires de la Guerra Civil, sacó a la luz obras que encontraba "interesantes" y que no quería la "competencia", con la intención de "ganar dinero".

En una declaración en la que solo ha aceptado responder a su defensa, ha insistido en que no compartía el contenido de todos los libros que tenía a la venta porque "cada uno tiene las opiniones que tiene, los hay de todo, también deleznables", pero, ha aducido, "si el público los quiere...".

No obstante, ha denunciado Varela, los editores y libreros se encuentran "absolutamente indefensos" ante la legislación sobre delitos de odio en España, donde "a diferencia de Alemania y otros estados totalitarios, no hay un índice de libros prohibidos".

"En España curiosamente no la hay, pero luego vienen y se secuestran los libros. Siempre lo he considerado incivilizado", ha defendido el acusado, que ha precisado que si existiera ese listado de libros prohibidos, "a sus órdenes, señoría".

Cuando se inició este proceso penal, Varela ya había sido condenado por la difusión de ideas que justificaban el genocidio, por lo que cambió de estrategia en su librería: cuando vendía un volumen exigía que el cliente firmara un documento en el que asumía que lo hacía bajo su responsabilidad y que en ningún caso tenía el propósito de promover el odio.

Varela ha considerado "ofensivo" que se le acuse de difundir delitos de odio -"soy católico y humanista convencido, hay que amar al enemigo, incluido a la Fiscalía", ha sentenciado- y ha aseverado que, en todo caso, lo que hace es "ofrecer libros que no se pueden comprar en otros sitios".

En plena polémica mundial por la guerra de Gaza, Varela ha utilizado las críticas a Israel por sus políticas con Palestina para defender el derecho de todo el mundo a expresarse libremente: "¿Supone eso un delito de odio? ¿Solo plantear eso ya es crear odio?".

Pedro Varela ha exculpado en su declaración a los otros cuatro acusados por la venta de los libros, que según su versión eran personas que trabajaban con él diseñando las portadas o como dependientes en su tienda. "Soy solo un librero y editor y la Fiscalía intenta involucrarme en un entramado mafioso", se ha quejado.

En el trámite de cuestiones previas, las defensas han sido las encargadas de invocar el derecho a la "libertad ideológica y de expresión" y han cuestionado el encaje jurídico de los delitos de odio, por lo que piden a la Audiencia de Barcelona que plantee al Tribunal Constitucional si la incitación "indirecta" a la discriminación debe ser perseguida penalmente.

EFE

rg/mg/jlg

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