Cartagena, 6 abr (EFE).- Los ilustradores Santiago García y Javier Olivares han puesto en valor el papel de las obras clásicas como “libros que aún no lo han dicho todo”, por lo que hay que seguir reinterpretándolos para “mantenerlos vivos” y coger su idea original para “cambiar todo lo demás”, porque “mantenerlos con un respeto reverencial es traicionarlos”, aseguran en un entrevista con EFE.
Los reconocidos autores, que obtuvieron el Premio Nacional de Cómic en 2015 por su trabajo conjunto “Las Meninas”, mantendrán un encuentro el próximo 11 de abril en Cartagena (Murcia) con jóvenes lectores de su obra “La guerra de los mundos”, una reinterpretación de la novela de Herbert George Wells de 1898 que narra la invasión de la Tierra por extraterrestres.
En su novela gráfica dan la vuelta al clásico de la ciencia ficción para convertir a los humanos en invasores de un planeta extraterrestre.
“No lo considero una adaptación, sino una inspiración. Me interesan poco. A la de una novela de un autor vivo no le veo sentido: ya ha contado lo que tenía que contar y ponerlo en viñetas me parece hacer una versión facilona”, ha subrayado García, con más de una quincena de títulos publicados.
Apoya casi literalmente sus palabras Olivares, también con una amplísima trayectoria como ilustrador, tanto de cómics como de libros infantiles, revistas y periódicos: “Adaptar un libro a un cómic es algo que no entiendo. El resultado siempre será peor, porque tienes que quitar, no puedes meter tantas palabras, las imágenes se vuelven redundantes. Si te mantienes fiel a la idea original de la novela, para mí siempre será una mala adaptación”.
Coinciden en que las obras clásicas ofrecen un margen para la reinterpretación, ya que permiten “crear una obra nueva a partir de lo heredado”, en palabras de García, que opina que “podemos hacer con los clásicos lo que queramos, porque forman parte de nuestra herencia cultural, los hemos asimilado y tienen sentido hoy porque los leemos con nuestros ojos y nuestra mentalidad y siguen inspirándonos cosas”.
Esto ocurre, según Olivares, porque “son libros que no han dicho todo lo que tienen que decir, que nunca acaban de decirlo todo, y por eso se pueden reinterpretar”, algo que en su opinión debe hacerse “tomando la idea y cambiando todo lo demás. Volver a dibujar a los marcianos invadiendo la tierra no tendría mucho sentido”.
En su cómic, los dos autores han tomado la esencia de la novela original, pero buscando “una nueva lógica” en la que invasores e invadidos “cambian las tornas” para reflexionar sobre “cómo en una guerra impacta una cultura sobre otra y las consecuencias que eso tiene, cómo reciben el impacto unas generaciones y cómo se adaptan la siguientes desde puntos de vista diferentes”, explica Olivares.
De hecho, para García, leer de manera literal hoy la obra de Wells le haría perder sentido, pues se escribió en “un contexto, una sociedad y una forma de vida que ya no son las mismas. Ya no sería una obra contemporánea, porque no vivimos en 1898”.
“Claro que a día de hoy 'El lazarillo de Tormes', 'La Regenta', 'El buscón' o 'El Quijote' tienen validez. Pero si quieres que un chaval de 16 años asuma el mensaje, tienes que hacer un trabajo de recreación para ubicarlo en el mundo al que pertenece”, ha reflexionado.
En el marco del Premio Mandarache, que organiza el Ayuntamiento de Cartagena, unos 4.600 jóvenes de entre 15 y 30 años han leído este cómic además de la novela “Supersaurio”, de Meryem El Mehdati, y la obra de teatro “Música para Hitler”, de Yolanda García Serrano y Juan Carlos Rubio, y serán el jurado que elegirá la obra ganadora entre estas tres finalistas a finales de abril.
Los autores han agradecido que haya un cómic elegido finalista en el marco de un concurso literario porque lo sacan de una suerte de “gueto especializado”. “Son libros, da igual que tengan dibujos. Son un medio para contar historias y esa es la mentalidad que hemos tenido al hacer esta obra”, señala García.
En ese sentido, Olivares ha abogado por poner el foco en el contenido y no en el medio de publicación: “Lo que se publica en internet también es literatura. La letra de una canción también es poesía. Tiene mucha lógica que el cómic sea considerado literatura, porque lo es, tiene forma artística literaria, aunque combinada con imágenes, es una confluencia de artes”. EFE
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