Ramón Orosa
Guadarrama (Madrid), 16 sep (EFE).- El Jumbo Visma se adelantó este sábado al tradicional homenaje de la última etapa al ganador de una gran vuelta, en este caso la Vuelta a España, carrera que el conjunto neerlandés ha dominado abrumadoramente hasta el punto de colocar a tres de sus corredores en el podio final.
Un podio que conforman Sepp Kuss, el sorprendente ganador, Jonas Vingegaard y Primoz Roglic, dos de los mejores ciclistas del mundo y que han querido dejar clara su alegría por el triunfo de su compañero, el gregario de lujo que les ha ayudado en sus numerosos triunfos.
Que en el caso del danés son los dos últimos Tours de Francia y en el del esloveno, hablando solo de grandes carreras por etapas, tres Vueltas y un Giro.
Como ansiosos de mostrar una unidad de la que se dudó en el Angliru, cuando el ritmo de Roglic, estando los tres solos, dejó al borde de la eliminación a un Kuss que encontró en la rueda de Mikel Landa, un salvavidas como pocos necesitará ya no en su carrera deportiva, sino en su vida.
Aquellos 4 segundos que sumó ganándole el sprint al vasco, junto con los otros 4 que no le disputó Vingegaard a Roglic para ganar la etapa, quizás sean la razón por la que Kuss haya podido ganar esta Vuelta. Ya que entonces la ventaja con la que se quedó sobre el danés fue de 8 segundos, a los que sumó otros 9 que le cedió Vingegaard quedándose en los últimos metros de La Cruz de Linares.
De haber perdido en el coloso asturiano la camiseta roja, seguro que las cosas en adelante hubiesen sido muy diferentes.
Porque a partir de entonces ya no volvió a pasar nada ni medianamente parecido al Angliru. Vingegaard aseguró públicamente que quería que ganase Kuss y Roglic ya tenía menos margen de maniobra siendo tercero y a un minuto del danés.
Y tampoco puede decirse que el esloveno intentase nada fuera del guion de su equipo en favor del estadounidense. Es más, desde el Angliru no ha dejado de repartir sonrisas sumándose al estado de felicidad del Jumbo y al enorme cariño que ha ido recibiendo Kuss.
Como este sábado en Guadarrama, cuando sorprendentemente los tres de amarillo se frenaron antes la disputa del esprint en el grupo de los mejores y dejaron llegar a sus rivales con unos segundos de ventaja -16- para adelantarse a la foto habitual de la fiesta del domingo en La Castellana.
Sin duda, esa foto con Kuss en medio, Vingegaard a su derecha y Roglic a la izquierda, ambos señalando al americano como rindiéndole pleitesía, es el mejor resumen de esta Vuelta 2023. "Ha sido un momento muy especial con mis compañeros", confesó Kuss.
También puede resumir lo ocurrido las palabras de la esposa del ganador, la española Noemí Ferrer, a quien conoció, como no podía ser de otra manera, en la Vuelta, en la edición de 2019.
"Ha sido una pasada", dijo la de Gerona, acompañada de su perra Bimba, las dos, como el Jumbo, "supercontentas" por el triunfo de "una gran persona, un encanto", que es lo que es Kuss para la compañera con la que comparte su vida.
Y también para muchos de los aficionados que le han animado desde las cuentas. A los que se ha ganado con el esfuerzo y la entereza con los que ha ganado también -a la espera del trámite de mañana en Madrid- la Vuelta 2023. EFE
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