Ansu Fati, el heredero del ‘10’ que pasó de pulverizar récords a la desdicha

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Àlex Gutiérrez Páez

Barcelona, 1 sep (EFE).- Lastrado por las lesiones y la competencia ofensiva de la actual plantilla, la cesión de Ansu Fati (Guinea Bissau, 2002) al Brighton resuelve una de las grandes incógnitas del verano en el Barcelona, que se desprende del heredero del ‘10’ sin el éxito de su predecesor y frustrado por la falta de oportunidades.

Desde que debutó con el primer equipo del Barça en la temporada 2019-2020, Ansu deslumbró al barcelonismo por su talento innato y la picardía de un jugador que pronto empezó a aniquilar récords con la elástica azulgrana.

Empezó con el de goleador más joven de la historia del Barça en liga (16 años y 304 días) con un gol de cabeza frente al Osasuna en el Sadar el 31 de agosto de 2019, y pronto le siguieron otros como el de debutante más joven en la Champions con el Barça (16 años y 321 días) el 17 de septiembre del mismo año contra el Borussia Dortmund.

Su irrupción se vio reforzada por un icónico abrazo con Messi al final del partido de su debut, que parecía ser símbolo del traspaso de un legado y que más tarde, con la marcha del rosarino, se consolidaría con la herencia del ‘10’ en un momento en el que el barcelonismo necesitaba un paso enfrente de un futbolista diferencial.

Desde que debutara en 25 de agosto de 2019, el Barça ha jugado 213 partidos, con 129 victorias (60,56%), 41 empates (19,25%) y 43 derrotas (20,19%), aunque Ansu solo ha participado en 112 (41 como titular).

Cinco temporadas después, en las que ha sumado 29 tantos y ha levantado una Copa del Rey (2020-2021), una liga (2022-2023) y una Supercopa de España (2022-2023), el niño que devolvió la ilusión a un Barça inmerso en una de sus peores crisis económicas hace las maletas con más sombras que luces.

Lo hace tras once lesiones, algunas largas, como la del desgarro en el menisco que lo mantuvo fuera de los terrenos de juego durante diez meses durante su segunda temporada, y manchado por las tensiones entre el club y su padre, Bori Fati, a principios de este año.

"Ansu no se quiere ir del Barça, pero yo como padre pienso otra cosa. Lo que me molesta es que Ansu juegue tan pocos minutos, merece mucho más", afirmó el pasado 29 de marzo el padre del ‘10’, molesto por la falta de minutos de su hijo.

Con la recuperación del Dembélé menos lesionado desde su llegada a la capital catalana y el fichaje de Raphinha, el internacional español tan solo disputó en la temporada cerca de 1.800 minutos en todas las competiciones, siendo el delantero menos usado por Xavi Hernández.

Pese a ello, Ansu fue, tan solo por detrás de Lewandowski y empatado con Raphinha, el segundo máximo goleador del equipo con diez tantos en todas las competiciones y con 1.000 minutos jugados menos que el brasileño.

En esta campaña parecía ser la de su resurgimiento, sobre todo tras una buena pretemporada y la inesperada marcha de Dembélé, pero se ha topado con el buen estado de Raphinha y Ferran Torres, la vuelta de Abde y la aparición de Lamine Yamal, que con 16 años recién cumplidos va camino de tomarle el relevo como nuevo niño prodigio.

"Es un jugador importante y lo va a seguir siendo. Ansu es patrimonio del club, de presente y de futuro", subrayó Xavi Hernández el pasado 18 de septiembre.

A partir de septiembre estará bajo las órdenes de De Zerbi, uno de los técnicos que más cuidan la estrategia y que mejor ha sabido pulir a los jóvenes talentos de la Premier League durante la pasada temporada, en la que consiguió clasificar al Brighton para la Liga Europa con una meritoria sexta posición.

La salida de Ansu es de las más dolorosas que se recuerdan recientemente en el Barça, pero en el ‘EuroBrighton’ tendrá la oportunidad de demostrar, de una vez por todas, si la bendición de Messi fue o no un espejismo. EFE

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