Los expertos en veterinaria coinciden, tu gato puede sentir dolor sin que te des cuenta

Un felino continúa con sus rutinas diarias mientras oculta molestias físicas que solo se revelan a través de gestos casi imperceptibles en su rostro

Un gato apoyado en una alfombra con las orejas gachas y los ojos casi cerrados.
Veterinarios describen una técnica desarrollada en Canadá que identifica el dolor a partir de cinco zonas del rostro, mucho antes de que surjan otros síntomas. (Canva)
Guardar

Un gato puede saltar del sofá a tu regazo, comer con normalidad y moverse de allá para acá. Según explica el veterinario Victor Algra en AuFeminin, esta especie disimula el dolor de forma mucho más eficaz que los perros, lo que retrasa el diagnóstico y el tratamiento de afecciones que podrían resolverse a tiempo.

A diferencia de los perros, que cojean, vocalizan o rechazan salir a caminar cuando algo les duele, los gatos domésticos conservan un instinto heredado de sus ancestros salvajes. Mostrar signos de debilidad los convertía en presa fácil, por lo que evitan enseñarlo. Por eso, incluso enfermos o lesionados, intentan mantener una apariencia de normalidad ante quienes los rodean.

PUBLICIDAD

Un hombre se agacha cerca de un gato atigrado que sube a un transportín azul y gris. El hombre sostiene un clicker. Se observan muebles de madera y una mochila
Un hombre entrena a un gato atigrado y blanco con un clicker junto a un transportín abierto dentro de una casa. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Frente a este desafío, un grupo de investigadores de la Universidad de Montreal desarrolló una herramienta que permite detectar el dolor a través de las microexpresiones faciales. La escala, validada científicamente y utilizada hoy por veterinarios en distintos países, identifica patrones específicos en cinco zonas del rostro felino que cambian cuando el animal sufre.

Los signos de alerta antes de que aparezca el dolor evidente

La veterinaria Maud Lafon señala que los gatos llevan una vida más independiente que los perros: se desplazan solos por la casa y pasan menos tiempo bajo la observación directa de sus dueños. Esta dinámica retrasa la detección del malestar, aunque los síntomas ya estén presentes.

PUBLICIDAD

Un gato atigrado de pelaje pardo y ojos entreabiertos permanece sentado sobre una manta doblada en un entorno interior.
Un gato enfermo descuida su aspecto y se vuelve más irascible. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los indicios más tempranos suelen ser de tipo relacional e higiénico. Un gato con dolor tiende a volverse menos sociable: evita las caricias, se esconde con mayor frecuencia o reacciona con bufidos y arañazos cuando se le toca en determinadas zonas del cuerpo. Estos cambios de comportamiento son a menudo la primera señal que perciben los dueños, incluso antes que cualquier alteración física visible.

Desde el punto de vista de la higiene, los accidentes repentinos fuera de la caja de arena, las visitas inusuales al arenero o un pelaje grasiento por la falta de acicalamiento se consideran señales de alerta. Estos cambios, sumados a la reducción de la actividad física, conforman un cuadro que muchas veces se atribuye erróneamente al envejecimiento natural del animal.

Qué diferencia al dolor agudo del crónico

Un gato de pelaje anaranjado descansa sobre las piernas de una persona vestida con ropa blanca
los especialistas recomiendan grabar unos minutos del comportamiento del animal y mostrar el video al veterinario. (Magnific)

Los veterinarios distinguen dos categorías clínicas. El dolor agudo aparece de forma súbita tras un accidente, una cirugía o una infección, y se manifiesta con agitación, tendencia a esconderse y, en ocasiones, vocalizaciones intensas. El dolor crónico, vinculado, por ejemplo, a la artritis o a problemas dentales, se instala de manera progresiva: el gato reduce su actividad y evita trepar o saltar con la frecuencia habitual.

Las enfermedades dentales figuran entre las causas más comunes de dolor crónico en gatos adultos. A partir de los tres a cinco años de edad, muchos ejemplares ya presentan molestias bucales pese a seguir alimentándose con normalidad. Si un gato deja de comer por completo durante más de 24 horas, la situación se considera una urgencia médica.

Ante cualquier duda, los especialistas recomiendan grabar unos minutos del comportamiento del animal y mostrar el video al veterinario. También advierten sobre un riesgo frecuente: nunca administrar analgésicos de uso humano, ya que el paracetamol resulta tóxico para los gatos.

La escala que traduce las expresiones del rostro felino

La Escala de Expresiones Faciales Felinas (Feline Grimace Scale, FGS) fue desarrollada y validada por investigadores de la Universidad de Montreal bajo la dirección del doctor Paulo Steagall, y publicada el 13 de diciembre de 2019 en la revista Scientific Reports. El estudio evaluó a 39 gatos que recibían atención veterinaria y comparó sus expresiones faciales con las de 20 ejemplares sanos, con participación de razas como siamés, bengalí, Maine Coon y savannah.

Infografía en español con ilustraciones de rostros de gatos y personal veterinario que explican los indicadores de dolor en felinos.
La herramienta mide cinco unidades de acción facial, cada una puntuada de 0 a 2 según su intensidad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La herramienta mide cinco unidades de acción facial, cada una puntuada de 0 a 2 según su intensidad. Las orejas erguidas y hacia adelante indican relajación; cuando el dolor aparece, se separan y giran hacia los lados. Los ojos se entrecierran en un fenómeno que los especialistas llaman constricción orbital. El hocico pasa de una forma redondeada a un contorno tenso, mientras que los bigotes, normalmente curvos y laterales, se enderezan hacia adelante. Por último, la cabeza tiende a ubicarse a la altura de los hombros o por debajo de esa línea.

Un puntaje total de cuatro puntos o más, sobre un máximo de diez, indica que el animal necesita analgesia de rescate. La escala fue adoptada por la red francesa CAPDouleur y recomendada para la evaluación del dolor agudo en las directrices de 2022 de la Asociación Mundial de Veterinarios de Pequeños Animales (WSAVA).

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD