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El rey Carlos III comienza su verano en Balmoral con falda escocesa y una invitación al expríncipe Andrés: su hermano la rechaza por miedo a ser “marginado”

El monarca pensaba reencontrarse con su hermano pequeño en Escocia tras meses sin contacto

El rey Carlos III comienza su verano en Balmoral con falda escocesa (Grosby)
El rey Carlos III comienza su verano en Balmoral con falda escocesa (Grosby)
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Carlos III ha comenzado este 18 de agosto de 2026 su verano en Balmoral, una estancia que abre por fin unas vacaciones en su refugio escocés tras meses de intensa actividad oficial y de gestión de las tensiones familiares en torno al expríncipe Andrés y el príncipe Harry. La llegada del monarca mantiene el ceremonial asociado al castillo de Aberdeenshire, pero también perfila un sello propio: un retiro menos desconectado y más visible ante el público.

El rey ha sido recibido en las puertas del castillo por una guardia de honor de la Balaklava Company, del quinto batallón del Royal Regiment of Scotland, en una ceremonia acompañada por gaitas, tambores y cornetas del segundo batallón del mismo regimiento. En el acto también ha estado Cruachan IV, el poni Shetland mascota del cuerpo, que ostenta el rango de cabo.

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Para Carlos III la llegada a Balmoral marca el inicio real de una pausa muy esperada después de un año cargado de visitas oficiales, viajes al extranjero, ceremonias y compromisos en Reino Unido y Estados Unidos. A esa agenda se han sumado, los problemas familiares ligados a su hermano pequeño, el expríncipe Andrés, con quien ha intentado retomar el contacto.

El rey Carlos III comienza su verano en Balmoral con falda escocesa (Instagram)
El rey Carlos III comienza su verano en Balmoral con falda escocesa (Instagram)

Las vacaciones de Carlos III en Balmoral

La escena remite a una tradición profundamente arraigada en la familia real británica. Cada verano, Isabel II pasaba allí seis semanas entre barbacoas familiares, largos paseos por los páramos a caballo o con sus corgis y jornadas de pesca del salmón junto al río Dee. La estancia de este año incorpora una novedad en el acceso a la finca: la presencia de los dos primeros miembros de los Balmoral Highlanders, una institución que el propio rey ha decidido restablecer tras su disolución en 1936.

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Ambos son empleados del dominio y asumen de forma simbólica la misión de velar por la seguridad del monarca. Esos dos integrantes participarán también en el Braemar Gathering de septiembre, una de las grandes citas tradicionales escocesas, en la que se mezclan competiciones deportivas, música y cultura de las Highlands. Tras el baño de masas a su llegada, Carlos III ha estrechado manos y ha intercambiado unas palabras con los británicos que esperaban su entrada antes de retirarse a sus dependencias.

El castillo cerró hace unos días sus puertas al público, una señal habitual de que la familia real comienza a instalarse en la residencia estival. El rey ya había mantenido en las últimas semanas una agenda especialmente visible en Escocia, con su presencia a finales de julio en Glasgow junto a la reina Camila para la inauguración de los Juegos de la Commonwealth, seguida de su paso en solitario por el castillo de Mey, su asistencia a los Mey Highland Games y la entrega en Dingwall de los premios vinculados a su título y al servicio voluntario.

El rey Carlos III comienza su verano en Balmoral con falda escocesa (Instagram)
El rey Carlos III comienza su verano en Balmoral con falda escocesa (Instagram)

Ese recorrido refuerza la imagen de un monarca que no entiende el descanso como una ruptura con su actividad pública, sino como una prolongación de su presencia institucional en las Tierras Altas. El gesto conecta con la herencia de Isabel II, aunque el retrato que deja este verano es el de un rey más participativo y con mayor contacto directo con el público.

Camila se incorporará previsiblemente en los próximos días y después llegarán otros miembros de la familia a Aberdeenshire. Entre las presencias esperadas figuran el príncipe Guillermo y la princesa Kate Middleton con sus tres hijos, como ocurre de forma tradicional cada verano. La visita de los príncipes de Gales adquiere este año un matiz distinto por la situación del príncipe George, que comenzará en septiembre su etapa de internado en Eton College.

El rey Carlos III de Inglaterra, captado en una cervecería donde, entre risas y aplausos, bromea diciendo que 'quizás sea un buen día para ahogar algunas penas' tras la derrota de su país en el Mundial 2026.

Las ausencias de la familia real británica en Balmoral

El verano aparece así como uno de los últimos en los que la familia puede conservar intacta la rutina clásica de Balmoral: paseos, misa en Crathie Kirk, actividades al aire libre y convivencia con los abuelos. También se da por hecho el peso habitual de los duques de Edimburgo, Eduardo y Sophie, en un enclave en el que han consolidado su espacio dentro de la familia y de la agenda institucional.

La agenda de las hermanas Beatriz y Eugenia de York sigue siendo incierta, mientras que no se espera la presencia de los Sussex, el príncipe Harry y Meghan Markle, pese a que han estado recientemente en Escocia. La ausencia más comentada, aunque también esperada, será la de Andrés de Inglaterra. Según The Sun, el rey le había ofrecido reunirse con los Windsor en Balmoral, pero el duque rechazó la invitación al considerar que allí sería tratado como un “paria”.

Una fuente citada por el medio británico ha resumido así su posición: “Andrés se siente abandonado. Siente que ya no forma parte de la familia. Le invitaron pero no tiene muchas ganas de ir a Balmoral, ya que no tiene nada que ganar y le tratarían como a un marginado. ¿Qué sentido tiene, o eso es lo que piensa, de ir hasta allí para disfrutar de unas vacaciones que tanto necesita pero que le traten como si fuera un elefante en una habitación?”.

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