Inscripciones y arañazos en el Templo de Debod: el vandalismo golpea el monumento de más de 2.000 años que Madrid guarda a la intemperie

Construido en el siglo II a.C, el templo egipcio llegó a España como un regalo de El Cairo en la década de los 70

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Imagen de archivo del Templo de Debod, en Madrid. Encima de la fotografía, un marco circular muestra los daños del templo.
Construido en el siglo II d.C, el templo egipcio llegó a España como un regalo de El Cairo en la década de los 70. (Montaje Infobae)

El Templo de Debod es uno de los monumentos más emblemáticos de Madrid. Enviado a la capital en los años 70 como regalo a España por su contribución en la campaña de Salvamento de Nubia, el Ayuntamiento lo ha mantenido como atracción estrella del Parque del Oeste. El tiempo ha hecho mella en el estado del templo egipcio y a los efectos de nevadas y lluvias se han unido los daños del propio ser humano: durante años, algunos visitantes furtivos han dejado inscripciones y arañazos en la piedra.

Unas declaraciones de la vicealcaldesa y delegada de Seguridad y Emergencias, Inma Sanz, han vuelto a traer al Templo de Debod al centro del debate. Este fin de semana, la portavoz consistorial habló a los medios tras la XIV Carrera de Bomberos de Madrid sobre los daños que sufre el templo, unos desperfectos que “no son de ahora” sino de “hace varios años”. La rehabilitación, sin embargo, es difícil de abordar.

“Es verdad que hay algún desperfecto que se ha producido, pero que no es sencillo de poder rehabilitar porque está en la piedra; es difícil poder abordarlo. Pero no tenemos en estos momentos ningún aviso de que se haya producido en los últimos tiempos ningún acto de vandalismo, sino más bien que tiene que ver con alguna situación pasada que no se ha podido recuperar”, aclaró el domingo ante los periodistas.

Exámenes periódicos y una negativa a cubrir el templo

Marcas en uno de los portales del Templo de Debod, Madrid.
Marcas en uno de los portales del Templo de Debod, Madrid. (EUROPA PRESS)

Construido en el siglo II a. C, el Templo de Debod es un edificio egipcio de más de 2.000 años de antigüedad. El monumento se mantenía junto a otros restos arqueológicos en la región histórica de Nubia y, a mediados del siglo XX, el proyecto para construir la presa de Asuán prometía sepultarlos todos bajo el agua.

Para prevenir los daños al patrimonio histórico, el Gobierno egipcio, junto con la Unesco, organizó una campaña para recuperar estos restos, regalando en agradecimiento un templo a los países que más colaboraron en el rescate: Italia, Estados Unidos, Países Bajos y España, donde acabó la donación de mayor tamaño. El resto de naciones decidió guardarlos en el interior de un museo, a excepción de Madrid, que creyó que la ubicación del Parque del Oeste lo protegería de la contaminación y del entorno.

La reconstrucción del templo terminó en 1971 y, desde entonces, el tiempo ha hecho mella en la piedra. El monumento presenta hoy inscripciones, nombres y símbolos grabados en la superficie de sus piedras, especialmente en las caras interiores de los arcos ptolemaicos, consecuencia de actos incívicos por parte de algunos visitantes.

La ausencia temporal del lago de agua que rodeaba la estructura, debido a las filtraciones que dañaban la piedra, ha facilitado accesos no autorizados, permitiendo que turistas hayan intentado entrar sin el tique correspondiente durante los días de Semana Santa, según han relatado testigos y ha comprobado el diario El País. Pese a estos daños, cubrir el templo se ha descartado en varias ocasiones.

La delegada de Cultura, Turismo y Deporte, Marta Rivera de la Cruz, explicó en 2022 que el monumento había superado un estudio técnico que calificaba su situación como de “condiciones razonables”. Rivera de la Cruz recalcó que “la piedra de Debod se somete a exámenes periódicos para actuar en caso de necesidad, pero por parte del Consistorio la posibilidad de cubrir el templo ni siquiera se contempla”.

El Ayuntamiento de Madrid mantiene el compromiso de recuperar la barrera de agua “más pronto que tarde”, objetivo que la delegada de Cultura situó como prioritario tras las filtraciones que motivaron el vaciado. Mientras tanto, el personal de seguridad trabaja para disuadir los intentos de entrada indebida.