¿Pueden las aerolíneas cambiar el precio de los billetes una vez comprados por el aumento del combustible?

Algunas compañías están informando, en el momento de la compra o incluso posteriormente, de que el precio final podría variar días antes del vuelo en función de la evolución real del coste del carburante

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Composición fotográfica de un avión junto a dos pasaje y el sello de la UE
Composición fotográfica de un avión junto a dos pasaje y el sello de la UE (Montaje Infobae)

Las consecuencias de la guerra en Oriente Medio alcanzan cada vez a más sectores económicos. Esta vez, el encarecimiento del precio del combustible pone en duda la normal operatividad de los vuelos que transitan a diario el espacio europeo. Además, el aumento -y la falta- del precio del queroseno utilizado por los aviones ha generado que algunas operadoras apliquen recargos sobre los billetes ya adquiridos por los pasajeros.

Ante esta situación, las eurodiputadas socialistas Rosa Serrano, miembro de la Comisión de Transporte y Turismo de la Eurocámara, y Laura Ballarín, coordinadora de la Comisión de Mercado Interior y Protección del Consumidor, han pedido a la Comisión Europea que aclare si las aerolíneas vulneran la normativa europea al modificar el precio final de los billetes una vez ya adquiridos, alegando un posible aumento del coste del combustible.

Asimismo, las socialistas han alertado de que algunas compañías aéreas están informando, en el momento de la compra o incluso posteriormente, de que el precio final del billete podría variar días antes del vuelo en función de la evolución real del coste del carburante, algo que “genera incertidumbre entre los consumidores y podría vulnerar la normativa europea sobre transparencia de precios y derechos de los pasajeros”.

Qué dice el reglamento europeo

El reglamento europeo sobre el precio de los billetes para vuelos que salgan desde algunos de los aeropuertos ubicados dentro de la Unión Europea es claro. Según el Reglamento n.º 1008/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 24 de septiembre de 2008 (actualizado en 2018), por el que se establecen normas comunes para la explotación de servicios aéreos en la Comunidad, señala que el precio final deberá indicarse “en todo momento”.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha avanzado este viernes que el Plan integral de respuesta a la crisis en Oriente Medio movilizará 5.000 millones de euros para "proteger a los ciudadanos, ayudar a las pymes, al sector primario y por supuesto a la industria".

“Las tarifas aéreas disponibles para el público general incluirán las condiciones aplicables cuando se ofrezcan o publiquen en cualquier formato, incluso en Internet, para servicios aéreos desde un aeropuerto ubicado en la UE. El precio final a pagar deberá indicarse en todo momento e incluirá la tarifa aérea aplicable, así como todos los impuestos, cargos, recargos y tasas aplicables que sean inevitables y previsibles en el momento de la publicación”, indica la normativa comunitaria en su artículo 23.

Además, detalla que las aerolíneas no solo deben indicar el precio final, sino que deben especificar “como mínimo” la tarifa aérea o precio del billete, los impuestos, las tasas aeroportuarias y otros cargos, recargos o tarifas, “como los relacionados con la seguridad o el combustible”, que se agreguen a la tarifa aérea.

Además, la normativa europea aclara que todos los suplementos de precio opcionales se deben comunicar de manera “clara, transparente e inequívoca” al inicio de cualquier proceso de reserva, así como la aceptación voluntaria por parte del cliente.

Reforzar la protección de los usuarios

Tras los casos presentados por las socialistas europeas en los que las aerolíneas han incrementado el precio de los billetes una vez adquiridos, han solicitado a la Comisión Europea que, en caso de considerarse una práctica contraria a la legislación vigente, “adopte medidas para garantizar la seguridad jurídica de los viajeros y evitar posibles abusos”.

Finalmente, las eurodiputadas han pedido a la Comisión que valore incluir esta cuestión en el marco de la futura revisión del reglamento sobre servicios aéreos, con el objetivo de reforzar la protección de los usuarios y asegurar reglas claras y justas en el mercado del transporte aéreo, alegando que los pasajeros “no pueden asumir los riesgos empresariales que corresponden a las aerolíneas”.