Juanjo, veterinario: “Descubre en un minuto si la respiración de tu gato es normal o necesita atención veterinaria”

La respiración es uno de los indicadores más fiables del estado de salud de un felino

Guardar
un gato tumbado durmiendo
La respiración es uno de los indicadores más fiables del estado de salud de un gato. (Freepik)

La salud de los gatos es una de las principales preocupaciones de quienes conviven con ellos, en parte porque estos animales tienden a ocultar los síntomas hasta que el problema ya está avanzado. Por ello, aprender a identificar señales tempranas puede marcar una gran diferencia. La respiración, aunque muchas veces pasa desapercibida, es uno de los indicadores más fiables.

Aunque síntomas como la tos o la dificultad para respirar suelen estar asociados a problemas en las vías respiratorias, también pueden deberse a alteraciones en otros órganos, lo que a veces dificulta su diagnóstico. Cuando el sistema respiratorio falla, el organismo puede sufrir una falta de oxígeno en sangre, conocida como hipoxia, una situación que puede agravarse rápidamente si no se trata, según el Manual de MSD de Veterinaria.

Ante esta falta de oxígeno, el cuerpo del animal pone en marcha mecanismos de compensación, como el aumento de la frecuencia y profundidad de la respiración, así como del ritmo cardiaco y del flujo sanguíneo. Sin embargo, si estas respuestas no son suficientes, pueden verse comprometidos órganos vitales como el cerebro, el corazón o el hígado, lo que empeora notablemente el estado general del gato.

Juanjo, veterinario conocido en redes sociales como @juanjovetmascotas, ha compartido un método sencillo para comprobar “desde casa” si la respiración de un gato es normal. Según explica, el primer paso es elegir bien el momento: “Tienes que hacerlo cuando esté tranquilo, esté profundamente dormido, relajado y echado”, ya que cualquier estímulo puede alterar su ritmo respiratorio. Una vez en reposo, la clave está en observar con atención los movimientos del animal.

Encuentran un gato con vida dentro de un paquete en un centro de logística: el dueño acusa al cartero de robárselo
Un gato dentro de una caja de correos (Canva)

Como muestra en su vídeo, hay que fijarse en cómo se mueve el tórax. Para medirlo con precisión, recomienda utilizar el móvil: “Lo que vas a hacer es, con el móvil, cuantificar un minuto y contar cuántas veces mueve tu gato el tórax”. Este gesto tan simple permite obtener una referencia clara para valorar si todo está dentro de la normalidad.

En condiciones habituales, la frecuencia respiratoria de un gato en reposo se sitúa en un rango concreto. “Lo más normal es que cuentes unas veinte o treinta respiraciones por minuto”, afirma el veterinario. Mantenerse dentro de estos valores suele indicar que el animal se encuentra en buen estado.

¿Cuándo preocuparse por la respiración?

Sin embargo, cuando la cifra supera ese rango, es importante actuar con rapidez. “Si detectas que tu gato en reposo respira más de cuarenta veces por minuto, es una señal urgente de acudir al veterinario”, advierte Juanjo. Este aumento puede estar relacionado con infecciones, problemas respiratorios o incluso enfermedades más graves que requieren atención inmediata.

Un gato atigrado de color marrón y negro con ojos verdes brillantes y bigotes blancos mira fijamente mientras yace en una plataforma gris de un rascador
Un gato atigrado de raza European shorthair con penetrantes ojos verdes posa tranquilamente en su estructura de rascado para gatos. ((Pexels))

El especialista también alerta sobre otros síntomas que pueden acompañar a una respiración anómala. “Si notas que tu gato tose, estornuda, tiene secreción nasal o, por ejemplo, está muy tirado, puede tener fiebre o respira abdominalmente, todavía es un motivo más urgente para acudir al veterinario”, añade. La presencia de uno o varios de estos signos eleva el nivel de alerta y hace imprescindible una evaluación profesional.

Incorporar esta revisión a la rutina puede ser especialmente útil en gatos mayores o con antecedentes médicos, ya que son más propensos a sufrir complicaciones respiratorias. Detectar cambios sutiles en su comportamiento o en su forma de respirar puede ser clave para intervenir a tiempo. “Esta práctica que te he dado puede salvar la vida de muchos gatos”, concluye.