Luz azul en los baños, la solución de la Universidad de Lleida para evitar que se inyecten droga en la facultad

Estas bombillas dificultan a los usuarios verse las venas, una medida disuasoria para prevenir el consumo de estupefacientes

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Edificio del Rectorado de la Universidad de Lleida.
Rectorado de la Universidad de Lleida. (Turismo Lleida)

Durante las últimas semanas, alumnos y profesores de la Universidad de Lleida se han encontrado con una imagen desagradable: una persona ajena a la universidad accedía a los baños del Rectorado para consumir drogas. El sujeto accedía a las instalaciones en horario lectivo, cuando las puertas del edificio permanecen abiertas y sin control de acceso, y aprovechaba la estancia para inyectarse sustancias estupefacientes.

Con el fin de “proteger a la comunidad universitaria”, la Universidad de Lleida ha tomado medidas para disuadir a este usuario. En vez de reforzar la seguridad del centro o controlar el acceso al edificio del Rectorado, se han decantado por una solución un tanto particular: poner luz azul en los baños.

Durante las vacaciones de Semana Santa, la administración aprovechó para cambiar todas las bombillas de los lavabos que se encontraban en la planta baja. Este baño en cuestión es un pequeño habitáculo al que se accede por un pasillo en forma de túnel desde uno de los aparcamientos del edificio, según ha informado el diario El País.

Según ha podido saber el citado medio, se trata de un servicio muy utilizado por personas ajenas a la universidad, pues el campus universitario se encuentra en el centro de la ciudad de Lleida y es fácilmente accesible desde el exterior.

Luz azul para disuadir la drogadicción

La vicerrectora de la Universidad de Lleida, Mariona Farré, ha explicado al citado medio que llevaban un tiempo viendo cómo una persona “externa al rectorado venía a consumir al lavabo”. No era la primera vez que ocurría algo así en el campus universitario: años atrás tuvieron un episodio similar que afectó a la Facultad de Medicina. "Allí se instaló luz azul y funcionó. Por eso, tomamos esa decisión. Colocamos luz azul como herramienta disuasoria inmediata para proteger la comunidad universitaria y el espacio público”, ha asegurado la vicerrectora.

La luz azul es una herramienta que dificulta encontrarse las venas, con lo que esperan disuadir a la persona drogadicta de consumir dentro de la universidad. En la Facultad de Medicina, el cambio de bombillas fue suficiente para solucionar el problema, por lo que se espera que la medida resulte efectiva una vez más.

Efectos de la luz azul en la seguridad

Luces azules en una calle.
Luces azules en una calle. (Canva)

La medida de la Universidad de Lleida no es tan inusual como parece. Ayuntamientos y comercios de todo el mundo han probado instalar luces azules como iniciativa para prevenir el consumo de drogas o incluso el crimen, con resultados diversos. En 2018, algunos establecimientos estadounidenses comenzaron a instalar iluminación azul en sus baños para disuadir a los consumidores de inyectarse drogas ilegales. Algunos de ellos reportaron una “reducción drástica” de este tipo de actividad en sus locales.

Otros países han optado por la luz azul como medida contra el crimen. Fue algo que probó la ciudad de Glasgow en el año 2000. Lo que comenzó como un simple cambio estético del Ayuntamiento pareció provocar una disminución de crímenes y de la tasa de suicidio en algunas regiones.

Esta experiencia hizo que Tokio instalase luces azules en sus estaciones de tren, con el objetivo de frenar los suicidios en estos lugares. Sin embargo, las investigaciones científicas que han tratado los efectos de la luz azul tanto en el crimen como en los intentos autolíticos no han sido concluyentes.

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