Aislados, con acceso fácil, libres de cámaras de videovigilancia y guardias de seguridad, los baños públicos han sido durante mucho tiempo un lugar para actividades ilícitas. Y con una implacable epidemia de opiáceos que asola la nación, se han convertido en un tipo de laboratorio para consumidores de drogas que buscan un espacio privado para drogarse.

Eso supone un problema para los dueños de negocios que se preocupan no solo por la seguridad de sus clientes, sino también de sus empleados: los que limpian las salpicaduras de sangre, recogen las agujas usadas o llaman al 911 cuando un usuario tiene una sobredosis en el baño. Esa situación ha obligado a los minoristas a buscar soluciones tales como colocar cámaras fuera de las instalaciones, asegurar las puertas con cerraduras o quitar los techos abatibles, donde los consumidores, a menudo, ocultan drogas.

Algunos minoristas de Estados Unidos incluso han intentado instalar luces azules en los baños. La lógica: la luz hace que sea más difícil para los consumidores ver sus venas.

Turkey Hill Minit Markets, una cadena de tiendas con sede en Lancaster (Pensilvania) ha instalado iluminación azul en los baños en 20 de sus 260 establecimientos para determinar si ese tono disuade o no a los consumidores de usar sus baños para inyectarse drogas ilegales, según dijo Matt Dorgan, gerente de protección de activos de división para Turkey Hill. Desde que la cadena instaló la iluminación hace unos seis meses, Dorgan afirmó que ha habido una "reducción drástica" en la actividad de drogas.

"Con el problema en todo el país con el consumo de drogas, estábamos buscando algo para sacar esa actividad de nuestras propiedades", comentó Dorgan a The Washington Post.

Lee Hayes, director del Consejo de Investigación de Prevención de Muertes, un grupo de investigación de la industria minorista que estudia el uso de luces azules de Turkey Hill como medida de seguridad, señaló que los minoristas están preocupados por los riesgos biológicos en sus baños y otros delitos que coinciden con el consumo de drogas. "Lo que nos gustaría hacer es descubrir cómo minimizar el uso de drogas en el sitio", apostilló.

El año pasado, otra cadena de tiendas, Sheetz, colocó los accesorios de iluminación en el baño de un establecimiento de New Kensington (Pensilvania) y luego expandió el experimento a otra localización de Huntington (Virginia).

El portavoz de Sheetz, Nick Ruffner, subrayó que aunque la compañía no ha cuantificado la efectividad de las luces como elemento de disuasión, "hemos visto pasos en la dirección correcta".

Algunos establecimientos están instalando luces azules en los baños para que disuadir a la gente que va a drogarse (AP)
Algunos establecimientos están instalando luces azules en los baños para que disuadir a la gente que va a drogarse (AP)

Aunque inteligente, la medida de seguridad puede presentar algunos problemas.

Jonathan Goyer, un ex adicto a la heroína de Providence (Rhode Island), dijo que cuando estaba consumiendo, no tenía hogar, ni auto ni privacidad frente a otras personas o de la policía. Cuando tenía que drogarse, decía, se escondía detrás de los arbustos o se metía en un baño público, que tenía la ventaja de tener agua corriente. Afirmó que nunca se había encontrado con luces azules, pero admitió que esa medida no lo habría disuadido.

"Si la adicción fue capaz de quitarme mi trabajo, mi familia y mi casa, y perder eso no fue suficiente medida disuasoria, una luz azul no habría funcionado", señaló Goyer, que ahora es asesor en un grupo de trabajo de prevención de sobredosis del gobernador de Rhode Island. Goyer indicó que, conceptualmente, es beneficioso porque "crea conversaciones" y "trae ideas a los dueños de negocios", pero no cree que vaya a funcionar.

Goyer señaló que casi todo el mundo tiene una linterna en su teléfono celular y que los que no aún lo intentan, pero en condiciones de poca luz y más peligrosas.

Un estudio de 2013 sobre el tema mostró que los consumidores de drogas actuales y anteriores dijeron que no solo las luces no podrían detenerlos sino que también crearían problemas adicionales.

La mayoría de las 18 personas entrevistadas dijeron que habían intentado inyectarse drogas en baños con luz azul, y la mitad señaló que volverían a intentarlo y "arriesgarse a las consecuencias, a pesar de dañarse las venas e infectarse", comentó el autor principal Alexis Crabtree a través de un correo electrónico. Crabtree, un médico residente en la Universidad de la British Columbia, señaló que algunos consumidores dijeron que podrían buscar otro lugar "pero, a menudo, terminarían en lugares peores, incluso en espacios públicos".

De hecho, Dan Bigg, director de la organización Chicago Recovery Alliance, apuntó que quitar la iluminación adecuada solo sirve para fomentar las inyecciones sin ningún tipo de orden.

"Todo lo que hace es aumentar la complejidad de la inyección, lo que lleva a una inyección más sangrienta y una inyección más dañina", comentó señalando las  de gotas de sangre que aparecen en el papel higiénico y en el suelo a medida que los usuarios se sienten frustrados. Agregó que "cuanto más desagradable sea una inyección", más probable es que se propague la infección tanto para el consumidor como para quienes entran en contacto en el lugar.

Dijo que la solución sería una buena iluminación, puertas que se balanceen hacia afuera (para que las personas puedan llegar a aquellos que sufren sobredosis) y lugares para deshacerse de los desechos peligrosos.

Pero los consultores de seguridad indican que la mayoría de los dueños de negocios no desean fomentar el uso de drogas ilícitas en sus propiedades, sino que quieren disuadirlas.

Las luces azules en los baños públicos, de acuerdo con los consultores, son solo una herramienta que las empresas están comenzando a probar como una medida de seguridad en Estados Unidos y "el jurado todavía está decidiendo" sobre su eventual éxito.

Jon Groussman, presidente de CAP Index Inc., una firma de consultoría de seguridad con sede en Exton (Pensilvania) dijo que en "ciertos mercados donde sabes que tienes un problema, vale la pena intentarlo". Pero agregó que monitorear de cerca los baños públicos y enviar empleados para controlarlos periódicamente es "el mejor impedimento".

Dorgan, con Turkey Hill Minit Markets, dijo que la cadena de tiendas todavía está evaluando el experimento para determinar cómo está funcionando y si lo va a expandir.