La piscina de Ágatha Ruiz de la Prada y su “infierno” legal: su refugio en Mallorca era “la mejor casa del mundo” y ahora parece “un lugar para compostar”

La diseñadora se ha sincerado en ‘Negocio familiar’ sobre la polémica judicial que rodea la piscina de su chalet en la Costa dels Pins

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Ágatha Ruiz de la Prada en montaje de 'Infobae' (Europa Press)
Ágatha Ruiz de la Prada en montaje de 'Infobae' (Europa Press)

Ágatha Ruiz de la Prada ha relatado en el programa Negocio familiar de Netflix la prolongada batalla judicial que afecta a la piscina de su chalet en la Costa dels Pins, en Mallorca. La diseñadora ha explicado que este inmueble, adquirido hace décadas y de gran valor sentimental, se ha convertido en el epicentro de un proceso que se extiende durante más de 20 años y que ha derivado recientemente en una orden de demolición.

La Audiencia Nacional, en una sentencia dictada en 2021, ha confirmado que tanto la piscina como la terraza y el embarcadero de la vivienda ocupan dominio público marítimo-terrestre, por lo que deben ser derruidos. La Dirección General de Costas del Govern balear ha comenzado a ejecutar la demolición este mes de abril. La diseñadora insiste en que la piscina “era perfectamente legal” y recalca que la construcción fue anterior a la aprobación de la Ley de Costas.

Las reclamaciones sobre la legalidad de estas instalaciones y su uso privado han marcado la disputa desde el primer momento. Ágatha Ruiz de la Prada ha subrayado en el reality de Netflix que disponía de “todos los permisos del mundo”, aunque la concesión que permitía el uso privado fue anulada tras el fallo judicial. También ha afirmado que la “mejor casa del mundo, con una piscina bellísima”, ha terminado siendo un “lugar para compostar” por la presión política y legal que ha recibido a lo largo de los años.

Las eternas rivales, Ágatha Ruiz de la Prada y Carmen Lomana, se ven las caras en el plató de '¡De Viernes!' para el enfrentamiento definitivo.

El origen de la polémica de Ágatha Ruiz de la Prada

El núcleo del conflicto radica en la ocupación del dominio público por la piscina, la terraza y el embarcadero, cuestión que llevó a colectivos independentistas a presentar la denuncia original contra la propietaria. Los mencionados colectivos impulsaron el proceso en los tribunales cuando denunciaron que estas construcciones vulneraban la Ley de Costas.

La Audiencia Nacional ha dictaminado que las concesiones otorgadas por el Ministerio de Medio Ambiente debían ser anuladas. Esta decisión revoca las autorizaciones que permitían el uso privado de las instalaciones, frente al argumento de Ruiz de la Prada de que la vivienda y la piscina eran anteriores a la normativa y disponían de permisos al día.

El historial de enfrentamientos y resoluciones en torno a este chalet ha estado marcado por varios episodios de tensión. Uno de los hechos más notorios tuvo lugar en 2005, cuando Joan Puig, exdiputado de Esquerra Republicana de Catalunya, accedió al recinto junto a otros miembros del movimiento independentista. Su objetivo era demostrar in situ la ocupación de dominio público y la acción derivó en la intervención de la Guardia Civil. Contra Puig se siguieron diligencias judiciales por una falta de coacciones.

Ágatha Ruiz de la Prada, en imagen de archivo (Europa Press)
Ágatha Ruiz de la Prada, en imagen de archivo (Europa Press)

La piscina a través de los años

La respuesta institucional fue variando en esos años. También en 2005, bajo el mandato de Cristina Narbona como ministra de Medio Ambiente, se emitió una orden que permitía a los propietarios utilizar la piscina en verano a cambio de abrirla el resto del año a centros escolares. Esta resolución fue finalmente anulada por los tribunales, devolviendo al inmueble el marco de uso estrictamente privado anterior, que ha quedado invalidado por resolución judicial.

En su testimonio para Negocio familiar, Ágatha Ruiz de la Prada ha asegurado: “Al final destruiremos la piscina, estarán contentos”, en referencia a los impulsores de la denuncia. La diseñadora ha descrito el impacto emocional de la larga batalla por una propiedad que ha pasado de ser, según ha destacado, “la mejor casa del mundo” a representar una fuente constante de conflicto y litigio.

El relato ofrecido por la diseñadora en Netflix sitúa a la vivienda de la Costa dels Pins en el centro de una controversia legal que, tras más de dos décadas, encara su conclusión con la puesta en marcha de la demolición, según ha confirmado la propia protagonista en dicho programa.