Este es el motivo por el que te cuesta olvidar a tu ex después de meses, según una psicóloga: “No echas de menos solo a la persona”

Ainhoa Vila señala que en el proceso de duelo emocional tras una ruptura influye mucho la narrativa que construimos alrededor de la relación

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Muchas personas son incapaces de superar una ruptura porque siguen albergando la esperanza de una reconciliación o porque son incapaces de salir de los bucles de pensamiento. (Freepik)
Muchas personas son incapaces de superar una ruptura porque siguen albergando la esperanza de una reconciliación o porque son incapaces de salir de los bucles de pensamiento. (Freepik)

Romper una relación sentimental rara vez implica una desconexión inmediata. Aunque la decisión esté tomada o incluso asumida racionalmente, el vínculo emocional suele persistir durante semanas o meses. Es habitual que la mente regrese a momentos compartidos, conversaciones o planes que nunca llegaron a cumplirse.

En este proceso, muchas personas experimentan una especie de contradicción interna: saben que la relación no funcionaba, pero siguen sintiendo apego. No se trata solo de la otra persona, sino de todo lo que esa relación representaba en su vida cotidiana. La ausencia no es únicamente física, también es emocional y simbólica.

A esto se suma un fenómeno frecuente: la dificultad para cerrar del todo la historia. Cuando quedan preguntas sin responder, expectativas no cumplidas o dudas sobre lo que pudo haber sido, el pensamiento se convierte en un bucle difícil de romper. Es ahí donde el duelo emocional se complica y se alarga más de lo esperado.

En consulta, la psicóloga Ainhoa Vila se encuentra con este tipo de situaciones de forma recurrente, según ha explicado en uno de sus vídeos de TikTok (@ainhowins). “¿Por qué sigo pensando en él si hace meses que lo hemos dejado?“, relata como una de las preguntas más comunes que recibe. De hecho, explica un caso concreto: “El otro día me venía una persona a consulta y me decía lo siguiente. ‘Han pasado meses y sigo pensando en él todos los días. Sé que no era para mí, pero no sé cómo soltarlo’”.

Tras una ruptura, algunas personas son incapaces de olvidar a sus exparejas durante meses. (Freepik)
Tras una ruptura, algunas personas son incapaces de olvidar a sus exparejas durante meses. (Freepik)

El duelo emocional tras una ruptura

Lejos de ser una excepción, la experta insiste en que esta experiencia es mucho más habitual de lo que se cree. “No echas solo de menos a la persona, echas de menos lo que sentías con esa persona cuando estaba cerca”. En ese sentido, el foco no está únicamente en la figura del otro, sino en el conjunto de emociones asociadas: “La rutina, la conexión, la idea de lo que podría haber sido...”.

Este matiz es clave para entender por qué cuesta tanto soltar. Según Vila, la mente no se aferra tanto a la realidad de la relación como a la narrativa construida alrededor de ella. “Esto es lo que yo le respondí: ‘Es que tu cabeza no está enganchada a él, está enganchada a la historia que tú construiste’”.

El problema se intensifica cuando no se produce un cierre emocional claro. En esos casos, la mente tiende a volver constantemente a la relación, intentando encontrar respuestas o reinterpretar lo ocurrido. “Y además hay algo superimportante aquí. Cuando no cerramos emocionalmente una relación, la mente intenta volver una y otra y otra vez. Incluso se recrea en ella”.

Este proceso mental no es casual ni arbitrario. Tiene una función: tratar de comprender. “Para entender, para resolver, para encontrar sentido. Y por eso sigues pensando”, señala la psicóloga. Es decir, no se trata necesariamente de un deseo de retomar la relación, sino de una necesidad interna de procesar lo vivido.

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De hecho, Vila desmonta una de las interpretaciones más habituales: “No porque tengas que volver, no porque no puedas superarlo, sino porque aún estás procesando lo que para ti significó esa persona”. Esta distinción resulta fundamental, ya que permite aliviar la culpa o la confusión que muchas personas sienten al seguir pensando en su expareja.

En este contexto, el concepto de “soltar” también adquiere un significado distinto al que suele manejarse popularmente. No implica dejar de pensar de forma inmediata ni borrar los recuerdos, sino modificar la relación con esos pensamientos. “Soltar no es dejar de pensar de golpe, es dejar de engancharte a esos pensamientos cada vez que aparecen y procesar correctamente el duelo. Y eso lleva muchísimo tiempo”.