Los cuatro tipos de apego en una relación sentimental, según un psicólogo: “No son etiquetas cerradas”

El especialista explica cómo se desarrollan los tipos de apego y cómo gestionarlos en una relación

Guardar
(Imagen Ilustrativa Infobae)
Diferentes dinámicas familiares y de pareja en la vida cotidiana.(Imagen Ilustrativa Infobae)

El amor no se expresa siempre de la misma manera. La forma cambia según las personas involucradas y el momento en el que se conozcan y, según lo muestren, la relación que mantengan puede desarrollarse de una forma u otra. Esta manera de construir los vínculos emocionales, conocida como apego, se estudia desde hace años desde la psicología.

Los expertos identifican y analizan estos patrones como una influencia en la manera en que se establecen los vínculos afectivos y en la gestión de la intimidad y los desacuerdos, tanto en la infancia como en la adultez. “Los tipos de apego no son etiquetas cerradas ni determinan de manera definitiva cómo será una relación”, advierte el psicólogo Jorge Buenavida.

El especialista de Sanitas explica que las formas de apego son “patrones aprendidos que ayudan a comprender por qué se reacciona de determinada forma ante la intimidad, el conflicto o el miedo a la pérdida”. Los tipos de apego que muestra cada persona dependerán, por tanto, “del tipo de relaciones que las personas de nuestro contexto establecen con nosotros, si mis amigos, pareja o contexto es coherente, racional y con una correspondencia clara entre lo que se dice y se hace es más probable desarrollar un apego seguro consolidado”, indica Buenavida.

Los tipos de apego en el amor

pareja
Una pareja enamorada. (Freepik)

El psicólogo indica que existen cuatro tipos principales de apego: seguro, ansioso, evitativo y desorganizado. El apego seguro se asocia a una mayor estabilidad emocional. Las personas con este patrón manifiestan menos temor a la intimidad, expresan con mayor claridad sus necesidades afectivas y enfrentan los conflictos sin miedo intenso al abandono. Según Buenavida, este estilo está vinculado a relaciones más satisfactorias y niveles más altos de bienestar psicológico.

El apego ansioso, en cambio, se caracteriza por una alta sensibilidad al rechazo y por la búsqueda continua de validación, lo que suele producir preocupación persistente por la relación y dificultades para manejar la distancia emocional. Por su parte, el apego evitativo suele manifestarse como una tendencia a mantener distanciamiento emocional y priorizar la autosuficiencia. Los expertos lo consideran como una estrategia aprendida para protegerse a nivel emocional y no como una falta de implicación afectiva.

El último y menos frecuente de los tres es el apego desorganizado. Esta forma puede mezclar características ansiosas y evitativas. Este suele relacionarse con vivencias previas de inseguridad emocional y, de acuerdo con Jorge Buenavida, puede requerir un mayor acompañamiento profesional.

“Los estilos de apego no constituyen por sí mismos un problema”, recalca Buenavida, pero sí pueden generar dinámicas en la pareja que provoquen malestar persistente. Algunas acciones vinculadas a estos apegos afectan a la autoestima o interfieren en el bienestar emocional. En esos casos, “conviene prestar atención a ciertas señales de nosotros mismos o de las relaciones que mantenemos”, indica el psicólogo.

Buenavida indica que, ante conflictos intensos y repetidos, miedo constante a la ruptura o síntomas de ansiedad, puede ser adecuado consultar con un profesional para identificar y abordar la causa. La intervención psicológica se orienta a reconocer estos patrones, comprender su origen y desarrollar estrategias para favorecer relaciones más equilibradas. “Este acompañamiento no persigue cambiar la forma de amar, sino mejorar la gestión emocional y el bienestar personal y relacional”, matiza Jorge Buenavida.