Estos son tus derechos terapéuticos como paciente, según un psicólogo

Estos principios, que están recogidos en los códigos deontológicos de la profesión, muchas veces son desconocidos para quienes acuden a terapia

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Un paciente en la consulta de un psicólogo. (Freepik)
Un paciente en la consulta de un psicólogo. (Freepik)

A pesar de que acudir a terapia psicológica es cada vez más habitual, todavía persisten ciertas barreras invisibles que dificultan dar el paso. Muchas personas reconocen sentir nerviosismo, incertidumbre o incluso miedo antes de acudir a su primera sesión. No siempre se trata de un rechazo consciente, sino más bien de un desconocimiento generalizado sobre cómo funciona realmente el proceso terapéutico.

Ese desconocimiento no solo afecta a las expectativas sobre la terapia, sino también a aspectos más básicos, como el papel del paciente dentro de ella. Qué puede pedir, qué puede esperar o incluso qué límites existen en la relación con el profesional son preguntas frecuentes que no siempre encuentran respuesta clara antes de iniciar el proceso.

Dentro de ese terreno poco explorado se encuentran los llamados derechos terapéuticos del paciente, un conjunto de principios recogidos en los códigos deontológicos de la profesión, pero que rara vez forman parte de la conversación pública

“Hoy me gustaría hablar de vuestros derechos terapéuticos como pacientes”, señala el psicólogo Víctor Martín (@victormartinpsicologo) en uno de sus vídeos de TikTok. En concreto, el experto se centra en el derecho a la información y a la derivación.

Terapia psicológica. (Freepik)
Terapia psicológica. (Freepik)

Derecho a la información

En la práctica, el derecho a tener una devolución de información significa que el paciente no debe permanecer en la incertidumbre sobre lo que ocurre en terapia. Aunque no siempre sea posible establecer un diagnóstico cerrado, sí es responsabilidad del profesional ofrecer una explicación comprensible sobre lo que observa.

“En muchas ocasiones, los psicólogos no podemos poner una etiqueta al problema que tiene la persona, pero eso no significa que el psicólogo no te pueda hacer una devolución sobre las cosas que ha podido ver”, explica Martín. Es decir, la ausencia de un diagnóstico definitivo no justifica el silencio o la falta de claridad.

El proceso de evaluación es clave en este sentido. “Es muy importante que a través de una buena evaluación, el psicólogo pueda elaborar ciertas hipótesis y pueda descartar otras y que todo eso se le pueda comunicar al paciente, si no durante el mismo proceso de evaluación, después del mismo”. La comunicación es una parte esencial del tratamiento.

“Yo siempre hago hincapié en la necesidad y la importancia de que el paciente conozca su problema exactamente igual de bien que el psicólogo, para que él precisamente pueda ponerle remedio y pueda cambiar ciertas cosas que le están perjudicando”. Entender lo que ocurre no solo tranquiliza, sino que también permite implicarse activamente en el cambio.

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Derecho a la derivación

Sin embargo, no todos los casos son sencillos. La psicología, como disciplina, también lidia con la incertidumbre. “Es verdad que muchas veces hay ciertos casos o ciertos pacientes que pueden ser menos claros y que nos pueden generar mucho más dudas, pero eso también el psicólogo te lo tiene que decir”. Reconocer los límites del conocimiento forma parte, según Martín, de una práctica ética.

Incluso en los escenarios más complejos, el paciente sigue teniendo derechos. “Incluso en el caso de que el psicólogo determine o llegue a la conclusión de que no puede ayudarte o que no consigue ver a través de todo lo que le cuentas cuál es realmente el problema, tienes derecho a que ese psicólogo te haga una derivación a otro profesional según las hipótesis que pueda tener acerca de tu problema”, explica el experto.