Una mujer asegura llevar tres años casada con un río: “Ahora quiero que se reconozca legalmente mi matrimonio”

La activista británica impulsa una campaña para otorgar personalidad jurídica al río Avon y así reforzar su protección

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Una mujer asegura llevar tres años casada con el río Avon. Freepik
Una mujer asegura llevar tres años casada con el río Avon. Freepik

Hace tres años, una joven de 29 años protagonizó un gesto tan simbólico como llamativo: “casarse” con el río Avon, situado en el suroeste de Inglaterra, durante una ceremonia celebrada el 17 de junio de 2023. La protagonista, Meg Avon, investigadora, activista y escritora nacida en Bristol, organizó este acto como una forma creativa de protesta y concienciación ambiental.

La iniciativa tenía un objetivo muy concreto: denunciar el grave estado de contaminación de los ríos británicos y poner el foco en la necesidad urgente de proteger los ecosistemas acuáticos. A través de este “matrimonio”, Avon buscaba simbolizar un vínculo de compromiso y cuidado hacia la naturaleza.

Recientemente, el grupo Conham Betters, impulsado por Meg Avon, ha abierto un debate poco convencional en el Reino Unido: propone que el río Avon sea reconocido legalmente como una entidad con personalidad jurídica. Al mismo tiempo, su promotora insiste en oficializar y renovar el rito simbólico que inició en 2023. Este gesto, que fusiona activismo y simbolismo, ha logrado captar la atención de autoridades y del público general.

Unos peatones caminan por la orilla del río Avon (izda.) y el río Severn (dcha.), inundados, en Tewkesbury, al oeste de Inglaterra, el 3 de enero de 2024, tras la tormenta Henk, que trajo fuertes vientos y lluvias torrenciales a gran parte del país. Cientos de advertencias de inundaciones estaban en vigor en el Reino Unido el miércoles, después de que fuertes vientos y lluvias azotaran gran parte del país, afectando a los viajes y cortando el suministro eléctrico. (Foto de ADRIAN DENNIS / AFP)
Una mujer se casó hace tres años con el río Avon.(Foto de ADRIAN DENNIS / AFP)

Después de tres años, Meg afirma que la relación con el río es cotidiana y que nada en sus aguas cada semana, incluso en invierno, a pesar de los riesgos. “Disfruto de cada experiencia en el agua y constantemente encuentro nuevas maneras de conectar con el río”, relató al medio Blic.

El matrimonio busca concienciar sobre el cuidado de los ríos

El caso de Meg ha logrado que la discusión sobre la contaminación hídrica vuelva a la agenda pública. La activista sostiene que su historia resulta fácilmente comprensible porque apela a un concepto universal. “El matrimonio es un concepto cercano a todos, porque combina amor y reglas. Precisamente por eso esta historia tiene un impacto tan poderoso”, explicó.

Actualmente, la campaña de Meg se concentra en dos ejes: la creación de una zona de baño oficial en el río y el reconocimiento de personalidad jurídica para el Avon. La primera meta aún no es viable debido a la mala calidad del agua, asociada a vertidos de aguas residuales y reflejada en el documental Dirty Business, que expone la crisis ambiental en Gran Bretaña.

La demanda principal del grupo es que el río reciba derechos legales, lo que implicaría una protección más estricta y permitiría a Meg formalizar su unión simbólica. “No creo que el río sea simplemente un objeto. Es un ser vivo que merece derechos. Si lo conseguimos, me gustaría ‘casarme’ legalmente con él”, adelantó la activista, quien incluso bromeó con vestir un traje para la ceremonia.

El 3 de enero de 2024, tras el paso de la tormenta Henk, que provocó fuertes vientos y lluvias en gran parte del país, se observa un barco amarrado a un muelle en el río Avon, en Tewkesbury, al oeste de Inglaterra. Cientos de advertencias de inundaciones estaban en vigor en el Reino Unido el miércoles, después de que fuertes vientos y lluvias azotaran gran parte del país, afectando a los viajes y cortando el suministro eléctrico. (Foto de ADRIAN DENNIS / AFP)
El río Avon, al cual unos activistas quieren darle reconocimiento de personalidad jurídica.(Foto de ADRIAN DENNIS / AFP)

Meg mantiene conversaciones con concejales de distintas ciudades para poner en marcha una iniciativa que reconozca los derechos de los ríos en varias autoridades locales. El objetivo es sentar un precedente legal que transforme la manera en que el Reino Unido protege sus aguas.

La historia de Meg y el río Avon ha servido para sensibilizar a la sociedad sobre la gravedad de la contaminación y la urgencia de nuevas políticas. El relato, que combina lo personal y lo colectivo, ha demostrado que las acciones simbólicas pueden abrir debates jurídicos y medioambientales de gran calado.