
La vida de Kiko Rivera no deja de generar titulares. En plena actualidad mediática, marcada por la venta de Cantora y su aparente acercamiento a Isabel Pantoja, el DJ ha sorprendido con una confesión que nadie esperaba: estuvo a punto de cerrar un negocio con Cristiano Ronaldo.
Una historia que, lejos de lo que cabría imaginar, no tiene que ver con la música, sino con algo mucho más inesperado. Todo comenzó tras su paso por Gran Hermano, cuando su popularidad estaba en pleno auge. Según ha relatado en el pódcast ‘Los Torreznos’, fue el exfutbolista portugués Beto quien actuó como intermediario para ponerle en contacto con Cristiano Ronaldo. El astro del balón quería hablar con él, y Kiko no dudó en aceptar.
La ilusión fue inmediata. Rivera pensó que aquella llamada podía suponer un salto internacional en su carrera como DJ, incluso la posibilidad de pinchar en fiestas exclusivas del entorno del futbolista. “Esto me va a abrir el mercado mundial”, llegó a imaginar, según ha contado en la entrevista. Pero la realidad fue muy distinta.

Una propuesta alejada con la música y centrada en su imagen
Cuando finalmente hablaron, Kiko descubrió que la propuesta no tenía nada que ver con la música. Cristiano Ronaldo quería que colaborara con su clínica capilar en Madrid, convirtiéndose en imagen de sus tratamientos para combatir la alopecia.
La sorpresa de Kiko fue mayúscula. “Era para ponerme pelo”, ha contado entre risas, reconociendo que aquel momento le dejó completamente descolocado.
Lejos de tomárselo mal, el hijo de la tonadillera optó por darle la vuelta a la situación. Según explica, entendió rápidamente que el futbolista buscaba una cara conocida para promocionar su negocio. “Pensó: ‘¿Quién es el calvo más famoso de España?’”, ha bromeado.

Sin embargo, Kiko tenía claro que no quería someterse a ningún tratamiento capilar. Por eso, decidió responder de la forma más inesperada posible: poniendo precio a la propuesta. “Le pedí un millón de euros”, ha revelado. Una cantidad que, en su opinión, era asumible para alguien con el poder económico de Cristiano Ronaldo. Pero la respuesta fue un rotundo no.
“Me quedé con la cara partida”, confiesa, recordando cómo aquella negociación terminó tan rápido como empezó. Ni negocio, ni colaboración, ni cambio de imagen para el hijo de Isabel Pantoja, que solo sacó de todo este asunto una divertida anécdota.
Más allá , Kiko Rivera ha dejado claro que su postura respecto a su imagen es inamovible y es que no quiere ponerse pelo. Asegura que recibe ofertas de clínicas capilares de forma constante, pero que nunca ha tenido interés en aceptarlas.
“Llevo más tiempo calvo que con pelo”, ha reflexionado, dejando claro que forma parte de su identidad. De hecho, ha explicado con humor con lo extraño que sería para él y todo su entorno aparecer ahora con un cambio tan radical. “Imagínate que salgo con flequillo…”, ha zangado divertido.
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