La razón por la que no deberías reutilizar los vasos de las velas, según la química

Algunos usos dados a estos utensilios tras gastarse las velas pueden convertirse en prácticas potencialmente perjudiciales para la salud

Guardar
Los vasos de vidrio de
Los vasos de vidrio de las velas no pueden reutilizarse para algunas prácticas. (Freepik)

Cuando una vela se consume por completo, lo que queda suele ser un pequeño dilema doméstico: ¿qué hacer con ese vaso de vidrio que, en muchos casos, resulta demasiado bonito como para tirarlo? En tiempos en los que la reutilización y el reciclaje han ganado protagonismo en los hogares, cada objeto parece ofrecer una segunda vida posible.

Las opciones son muchas, o al menos eso parece a simple vista. Hay quienes convierten estos recipientes en macetas para pequeñas plantas, otros los utilizan como organizadores de escritorio para bolígrafos o pinceles, e incluso hay quienes los transforman en improvisados portacepillos de dientes o en recipientes para guardar alimentos.

Sin embargo, no todas las alternativas son igual de seguras. El químico Vladimir Sánchez, conocido en redes sociales como Breaking Vlad (@breakingvlad en TikTok), ha advertido precisamente sobre esta última práctica. “Aunque es muy tentador reutilizar los vasos de vidrio de las velas para darles un segundo uso, se pueden reutilizar, sí, pero no para ingerir alimentos”, explica.

Los vasos de vidrio de
Los vasos de vidrio de las velas solo pueden reutilizarse para algunos usos. (Freepik)

Pueden liberar sustancias nocivas para la salud

La advertencia no es trivial. En un contexto donde el consumo responsable impulsa a evitar el desperdicio, muchas personas optan por dar a estos recipientes un uso alimentario sin cuestionar si esto es idóneo o no. Sin embargo, el experto insiste en que el problema está en su propia fabricación: “Básicamente, estos vasos no están diseñados para su uso alimentario. Están principalmente diseñados para aguantar el calor de una vela”.

Esa diferencia en el diseño no es solo una cuestión técnica, sino también de seguridad. Los materiales destinados a contener alimentos pasan controles específicos que garantizan que no liberarán sustancias nocivas. En cambio, los recipientes decorativos no tienen por qué cumplir esos mismos estándares. “Estos vasos suelen tener un fin estético, así que pueden llevar ciertos aditivos que le den color, que le den resistencia a la temperatura y que no estén pensados para consumo humano”, añade Sánchez.

El riesgo, por tanto, no está únicamente en el uso puntual, sino en cómo se emplean estos recipientes a lo largo del tiempo. Especialmente si entran en contacto con líquidos o calor. “Si en un futuro pones agua dentro o especialmente si añades líquidos y los calientas, podría ser que estas sustancias del vidrio se transfieran al líquido y los acabes ingiriendo”, advierte.

Los vasos de vidrio de
Los vasos de vidrio de las velas no pueden reutilizarse para uso alimenticio. (Freepik)

Esta posible transferencia de compuestos es lo que convierte una práctica aparentemente inocente en un hábito potencialmente perjudicial. Por ello, el químico recomienda actuar con cautela: “De modo que siempre que puedas es mejor evitarlo”.

Eso no significa, sin embargo, que todos los envases de vidrio sean problemáticos para reutilizar en la cocina. La clave está en su origen. “Evidentemente, otros vasos en los que ya se contengan productos alimentarios, como vasos de cremas de chocolate, de guacamole, etcétera, pues estos sí se podrían utilizar porque ya están pensados para uso alimentario”, aclara.

No todos los vidrios son iguales, ni están pensados para el mismo uso. Así, mientras algunos recipientes pueden integrarse sin problema en la rutina diaria, otros conviene reservarlos para funciones decorativas o de almacenaje no alimentario.