La princesa Mette-Marit cancela su encuentro con Matilde y Felipe de Bélgica debido a su delicado estado: “Su salud se ha deteriorado”

La esposa del príncipe Haakon de Noruega será la gran ausente en la visita de estado que harán los reyes belgas al país noruego el próximo 24 de marzo

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La princesa Mette–Marit en una
La princesa Mette–Marit en una imagen de archivo (NTB/Stian Lysberg Solum/via REUTERS)

La princesa Mette-Marit de Noruega atraviesa uno de los momentos más delicados de su vida pública e institucional. A la presión derivada de recientes controversias personales y familiares se suma ahora un empeoramiento en su estado de salud, que la ha obligado a apartarse de un acto de gran relevancia en la agenda oficial: la próxima visita de Estado de los reyes de Bélgica al país nórdico.

Según ha trascendido, la ausencia de la esposa del príncipe Haakon de Noruega en este importante evento, previsto para el 24 de marzo, rompe con las expectativas iniciales. En teoría, su presencia se interpretaba como una oportunidad clave para proyectar una imagen de estabilidad y unidad en el seno de la familia real noruega, especialmente tras semanas marcadas por la polémica. Sin embargo, la realidad ha terminado imponiéndose y su participación ha sido finalmente descartada.

El príncipe heredero Haakon de
El príncipe heredero Haakon de Noruega junto a su esposa, la princesa Mette-Marit (Stian Lysberg Solum/NTB/Pool via REUTERS)

El anuncio oficial se produjo a través del ente público NRK, donde la responsable de comunicación de la Casa Real, Guri Varpe, explicó los motivos de esta decisión. “La salud de la princesa heredera se ha deteriorado”, señaló, confirmando así que la prioridad actual es su bienestar físico. Este nuevo revés sanitario se enmarca en una enfermedad crónica que la princesa padece desde hace años.

El problema de salud de Mette-Marit

Cabe recordar que en 2018 Mette-Marit fue diagnosticada con fibrosis pulmonar, una patología que afecta progresivamente a la capacidad respiratoria. Desde entonces, su agenda institucional ha estado condicionada por esta dolencia, obligándola en diversas ocasiones a cancelar compromisos oficiales o a reducir su actividad pública. De hecho, el pasado año la Casa Real ya comunicó que se preparaban ante la posibilidad de un trasplante de pulmón, lo que evidenciaba la gravedad potencial de su situación médica. En relación con este proceso, la propia princesa llegó a admitir en su momento: “Ha sido un largo proceso mental para mí llegar hasta este punto”.

El príncipe heredero de Noruega,
El príncipe heredero de Noruega, Haakon, y la princesa heredera, Mette-Marit, asisten a la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz a la líder opositora venezolana María Corina Machado, en Oslo, Noruega, el 10 de diciembre de 2025. REUTERS/Leonhard Foeger

La cancelación de su presencia en la visita de Estado no es el único golpe reciente para la princesa heredera. En paralelo, una organización relevante dentro del ámbito cultural noruego ha decidido poner fin a su relación institucional con ella. Se trata de la Asociación Noruega de Bibliotecas, que ha anunciado públicamente la ruptura de su vínculo de patrocinio debido a su vínculo con Jeffrey Epstein. Según indican, desde la institución monárquica se aseguró en su momento que se ofrecerían más detalles sobre este asunto. No obstante, lamentan que, pese al tiempo transcurrido, esa información no ha sido facilitada, lo que ha generado malestar y ha motivado la ruptura.

La princesa Mette-Marit de Noruega ha sufrido un agravamiento de su fibrosis pulmonar crónica y tendrá que someterse a un trasplante. (Europa Press)

Este episodio se suma a un contexto especialmente complejo para Mette-Marit, marcado también por la situación judicial de su hijo, Marius Borg Høiby, que se enfrenta a una acusación de 40 delitos. La coincidencia temporal entre estos acontecimientos ha intensificado la percepción de crisis en torno a la figura de la princesa. En términos institucionales, la ausencia prolongada de Mette-Marit resulta significativa. Desde su llegada a la familia real en 2001, tras su matrimonio con el príncipe heredero Haakon, su participación en actos oficiales ha sido constante, con escasas excepciones. Según un análisis de NRK, solo en contadas ocasiones se había ausentado de visitas de Estado, lo que subraya el carácter excepcional de la situación actual.

Su último compromiso oficial tuvo lugar el pasado 28 de enero, durante una visita a Fredrikstad. Desde entonces, no ha vuelto a aparecer en actos públicos ni figura en la agenda futura de la Casa Real, lo que refuerza la incertidumbre sobre su evolución a corto plazo. La inminente visita de los reyes de Bélgica adquiere así un significado particular. Además de su relevancia diplomática, llega en un momento especialmente sensible para la monarquía noruega, pocos días después de la conclusión del juicio contra Marius Borg Høiby en el Tribunal de Distrito de Oslo. Se espera que la declaración del fiscal se produzca esta misma semana, lo que podría añadir nuevos elementos a una situación ya de por sí compleja.