Sobrevive a un cáncer de pulmón y lo asesinan meses después por un error: lo confundieron con otra persona en un tiroteo entre bandas rivales

La víctima, de 50 años, recibió un disparo en una parada de autobús de Wakefield y falleció horas después en el hospital

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Dale "Brett" Stogden, la víctima del tiroteo (GoFundMe)
Dale "Brett" Stogden, la víctima del tiroteo (GoFundMe)

El asesinato de Dale “Brett” Stogden, un ciudadano británico de 50 años, ha quedado definitivamente esclarecido tras la condena de tres jóvenes implicados en el tiroteo que acabó con su vida el 12 de agosto de 2025 en Wakefield, al norte de Inglaterra. La víctima, que había superado meses antes un cáncer de pulmón, murió tras recibir un disparo en una parada de autobús sin ser, según ha acreditado el tribunal, el objetivo del ataque.

Los hechos se produjeron en torno a las 21:43 horas en Doncaster Road. La policía de West Yorkshire acudió al lugar tras recibir el aviso de disparos y encontró a Stogden con una herida de bala. Fue trasladado a un hospital cercano, donde falleció esa misma noche. La investigación determinó que el disparo se efectuó desde un vehículo en marcha, un Toyota RAV4 robado, en el que viajaban tres individuos.

El autor material del disparo, Leyton Davies, de 28 años, ocupaba el asiento del copiloto. En el vehículo se encontraban también Adam Ahmed, de 21 años, y Marc Carter, de 20. Los tres fueron detenidos en los días posteriores y procesados por su implicación en los hechos.

El juicio y la reconstrucción de los hechos

El caso ha sido juzgado este mes de marzo en el Tribunal de la Corona de Leeds. Tras dos semanas de vista oral, el jurado declaró culpable de asesinato a Davies y de homicidio involuntario a Ahmed y Carter. El juez impuso al primero la pena de cadena perpetua, con un mínimo de 30 años de cumplimiento efectivo, mientras que sus acompañantes recibieron condenas de prisión de larga duración.

La víctima del tiroteo, Dale "Brett" Stogden (West Yorkshire Police)
La víctima del tiroteo, Dale "Brett" Stogden (West Yorkshire Police)

Durante el juicio, la acusación sostuvo que el ataque respondía a la búsqueda deliberada de otras personas con las que los acusados mantenían un conflicto previo. La reconstrucción de los hechos se apoyó, entre otros elementos, en los mensajes intercambiados entre los tres jóvenes horas antes del tiroteo, que evidenciaban esa intención.

Fue en ese contexto donde se produjo el error de identificación. Stogden se encontraba en la parada junto a las personas a las que, presuntamente, iba dirigido el ataque. El disparo se efectuó sin que mediara interacción previa, lo que reforzó la tesis de una acción rápida y dirigida desde el vehículo.

La defensa incidió en la confusión como elemento central, mientras que la acusación subrayó la conducta consciente de los implicados al participar en una acción armada en un espacio público. El tribunal consideró acreditada la responsabilidad penal de los tres, con distinto grado de participación.

Tras conocerse el veredicto, el inspector jefe James Entwistle fue tajante: “Matar a la persona equivocada no es una excusa”. En la misma línea, insistió en que el hecho de que la víctima no fuera el objetivo no atenúa ni el delito ni sus consecuencias.

Una muerte tras la recuperación

Stogden había sido diagnosticado de cáncer de pulmón en noviembre de 2024 y, tras someterse a varios meses de tratamiento, recibió el alta médica en febrero de 2025. Su fallecimiento se produjo, por tanto, apenas medio año después de haber superado la enfermedad.

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Sus hijas, Piper y Alyssa, de 18 y 20 años, destacaron tras el suceso la actitud de su padre durante ese periodo. En declaraciones a medios británicos, lo describieron como una persona cercana, optimista y volcada en su familia, capaz de mantener el ánimo incluso durante el tratamiento. Ambas subrayaron que, tras la remisión, habían retomado la convivencia cotidiana con él, recuperando rutinas compartidas que adquirieron un significado especial tras su muerte.