
El pescado es un pilar esencial de la dieta mediterránea y un alimento clave en una alimentación saludable. Se trata de una fuente de proteína de alto valor, pues contiene todos los aminoácidos esenciales, además de una forma de aportar al cuerpo aceites grasos como el omega-3. Sin embargo, todo en exceso es malo y hay que tener cuidado con qué cantidades de pescado tomamos a la semana.
Se debe prestar especial atención a aquellas especies que tienen un alto contenido en mercurio. Este contaminante medioambiental llega a nuestros alimentos tanto de forma natural como por los efectos negativos de la actividad humana. La liberación del mercurio en mares y ríos hace que esta sustancia se concentre en los pescados, sobre todo en aquellas especies depredadoras, de mayor tamaño y más longevas.
Es por ello que organismos como la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan), dependiente del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 203, así como de Sanidad y Agricultura, aconsejan limitar el consumo de pescados como el atún rojo para evitar las peores consecuencias del mercurio.
Riesgos del mercurio para la salud
Los riesgos asociados al exceso en la ingesta de atún están relacionados con la presencia de metilmercurio, una forma orgánica de mercurio que se acumula en los tejidos de los peces depredadores. Este compuesto, capaz de atravesar tanto la barrera hematoencefálica como la placenta, puede generar efectos perjudiciales en el desarrollo del sistema nervioso, especialmente en fetos y niños pequeños.
Son los peces en la cima de la cadena alimentaria, como el atún, el pez espada o ciertos tiburones, los que acumulan una mayor cantidad de este metal debido a su longevidad y a su dieta basada en otros peces. Al consumirlos en exceso, nos arriesgamos a una intoxicación por mercurio, que puede afectar al sistema nervioso central en desarrollo.
El mercurio es capaz de atravesar la placenta y también puede estar presente en la leche materna. Por ello, se considera que las mujeres embarazadas o que planean quedarse encintas, así como los niños menores de 10 años, son más vulnerables al mercurio.
¿Cuánto atún hay que comer a la semana?

La Aesan establece que lo más recomendable es no comer atún más de una vez por semana, aconsejando incluso reducir aún más la frecuencia en el caso de niños, mujeres embarazadas o en período de lactancia. En estos grupos especialmente sensibles, se recomienda evitar algunas variedades de mayor tamaño, como el atún rojo, que pueden presentar concentraciones de mercurio más elevadas.
En cualquier caso, los expertos consideran que no debe superarse una o dos latas de atún semanalmente para un consumo seguro y moderado. Eso no quiere decir que el atún no sea un alimento saludable. Este pescado es fuente de proteínas de alta calidad, ácidos grasos omega-3 y vitaminas del grupo B. El verdadero problema puede surgir a raíz de la popularidad de las conservas de atún, que facilita un consumo habitual y, a menudo, superior a las recomendaciones establecidas por los organismos sanitarios.
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