Esta es la afición que protege el cerebro del deterioro del envejecimiento, según un estudio

Este pasatiempo provoca un incremento de la actividad neuronal mientras se realiza, apunta una nueva investigación canadiense

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Una mujer mayor con dolor
Una mujer mayor con dolor de cabeza (Shutterstock)

Estimular nuestro cerebro es una de las claves para protegerlo del deterioro cognitivo asociado a la edad. Por ello, llevar una vida activa es fundamental para nuestro bienestar mental y emocional. En este aspecto, los hobbies y demás pasatiempos que practicamos juegan un papel crucial.

Estudios anteriores ya han señalado los beneficios que tiene en la salud cognitivo actividades como aprender un nuevo idioma o jugar al ajedrez. No obstante, una investigación del Rotman Research Institute en Canadá ha descubierto un pasatiempo que podría ofrecer una protección frente al deterioro cerebral asociado al envejecimiento: observar aves.

Según los resultados publicados en The Journal of Neuroscience, la ornitología se relaciona con una mayor densidad y complejidad en las estructuras cerebrales implicadas en la atención y la percepción, en comparación con quienes apenas se inician en esta actividad.

En la investigación, los especialistas han analizado la estructura y el procesamiento cerebral de un grupo de 29 personas con amplia experiencia observando aves y otro grupo de 29 principiantes, equiparando la edad y el nivel educativo de unos y otros. Utilizando resonancias magnéticas, han evaluado el parámetro denominado “difusividad media”, que mide cómo se expanden las moléculas de agua en el cerebro. La observación de que los expertos presentan valores de difusividad media más bajos en ciertas áreas cerebrales constituye el dato diferenciador del estudio y sugiere la existencia de una mayor complejidad en la organización de esos tejidos.

Un hombre observando pájaros en
Un hombre observando pájaros en el monte (Freepik)

Los resultados apuntan a que la neuroplasticidad permite que el entrenamiento cognitivo específico ligado a la observación de aves remodele ciertas zonas del cerebro, modificando su estructura y optimizando el procesamiento de la información sensorial. Según destaca el equipo en su publicación, “las regiones implicadas en la atención y la percepción han mostrado modificaciones estructurales en quienes poseen una mayor pericia, y estas mismas áreas se han activado selectivamente para apoyar la identificación en situaciones especialmente complejas”.

Una combinación de habilidades cognitivas

La investigación ha documentado que el efecto de este “entrenamiento cerebral” aparecería de forma especialmente significativa cuando los participantes expertos en la observación de pájaros visualizaban imágenes de aves que no les eran familiares. En esos momentos, las áreas cerebrales asociadas a su especialidad registraban un incremento de actividad, como si hubieran experimentado una “actualización del sistema”. El fenómeno contrasta con la tendencia natural, ya que el tejido cerebral tiende a perder complejidad con la edad, aumentando su difusividad media. No obstante, esa progresión parecía ralentizarse en el grupo de ornitólogos experimentados.

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“La medida que hemos utilizado corresponde a la difusión de las moléculas de agua en el cerebro. Se podría decir que hay menos restricciones en el recorrido del agua en el cerebro de los expertos”, explicaba Erik Wing, neurocientífico responsable del estudio en el Rotman Research Institute, en declaraciones recogidas por ScienceAlert.

La hipótesis que conecta la ornitología y la protección frente al envejecimiento cerebral se fundamenta en la combinación de habilidades cognitivas que exige esta afición: la atención mantenida durante largos periodos y la identificación de detalles visuales sutiles dentro de un gran volumen de estímulos. No obstante, los autores han matizado que el estudio muestra asociaciones y no relaciones de causalidad, ya que no se han realizado pruebas cognitivas convencionales ni se ha seguido una evolución temporal de los participantes.