La ciudad europea que ya ilumina sus calles con farolas rojas para los murciélagos crea un serio problema para los conductores

El color rojo tiene una longitud de onda más larga, lo que facilita que los mamíferos voladores puedan cruzar la avenida sin interferencias lumínicas

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Una carretera con farolas con
Una carretera con farolas con luces rojas (Infobae España)

La localidad danesa de Gladsaxe, situada en las proximidades de Copenhague, ha reemplazado la tradicional iluminación blanca de sus farolas por luces rojas en una de sus avenidas principales, Frederiksborgvej. Según una información del medio francés BFMTV.com, el propósito de este cambio es disminuir el impacto de la iluminación sobre las colonias de murciélagos que habitan en las inmediaciones, especialmente en las zonas arboladas próximas a la carretera.

Las luces blancas de onda corta obstaculizan el tránsito nocturno de los murciélagos, creando una auténtica barrera sobre la calzada que dificulta sus desplazamientos y sus actividades de caza. Con la instalación de lámparas con una onda más larga, de color rojo, este efecto se atenúa significativamente, facilitando que los mamíferos voladores puedan cruzar la avenida sin interferencias lumínicas.

En 2018, la ciudad neerlandesa de Zuidhoek-Nieuwkoop se convirtió en la primera del mundo en implantar iluminación roja respetuosa con la fauna. Un año después, Reino Unido inauguró su primer paso para murciélagos con 60 metros de iluminación roja a lo largo de la A4440, junto a la reserva natural de Warndon Woodlands.

La luz roja afecta a la visión espacial y a la capacidad de reacción

Sin embargo, la decisión de adoptar la luz en las vías públicas ha conllevado también ciertos inconvenientes para los conductores de Gladsaxe. Porque bajo este tipo de iluminación, la percepción visual del ser humano es menos eficaz. Tanto los peatones como los conductores tienen más dificultades para discriminar contrastes y calcular distancias, lo cual implica un descenso tanto en la agudeza visual como en la capacidad de reacción ante eventuales obstáculos en la calzada.

Ante estas limitaciones, en otras ciudades europeas se han explorado alternativas en materia de alumbrado público que permitiesen así un equilibrio entre la protección de la biodiversidad y la seguridad de los usuarios de la carretera.

Por ejemplo, en Francia, la localidad de Avord, en el departamento de Cher, ha adoptado un sistema que introduce una iluminación de tono ámbar, próxima al rojo, durante la temporada estival, lo que beneficia a la fauna y reduce la afectación sobre insectos y murciélagos. Cuando llega el invierno, las luces se sustituyen de nuevo por un blanco neutro, que incrementa la visibilidad y la seguridad en la vía pública. Esta iniciativa recibió el reconocimiento de la Marianne d’Or.